Se conoce que más de la mitad del país afronta la peor sequía de los últimos 60 años y que esta situación va a incidir negativamente en las cosechas, en las exportaciones y en el ingreso de divisas, dando lugar a un panorama que se está tornando cada vez más preocupante, dada la precaria situación económica y financiera de la Argentina. El origen del problema lo encontramos en que por tercer año consecutivo las pocas precipitaciones están haciendo estragos en los cultivos, algo similar a lo que ocurre en San Juan con el descenso de los caudales de los ríos cordilleranos a consecuencia de las escasas precipitaciones níveas. La falta del agua que se necesita para garantizar la normal hidratación de los cultivos es lo que ha hecho que los niveles de cosecha, especialmente de trigo, estén muy por debajo de lo habitual. Esto se traduce en una reducción de productos exportables, que son los que generan los dólares o las divisas que tanto necesita el país. 

Si bien la zona central, con algunas extensiones hacia la Mesopotamia, forma parte del área más afectada por la sequía, hay que señalar que la Región de Cuyo, junto a la del Noroeste y parte de la Patagonia, también atraviesan por una crítica situación, que ha hecho que cada una de las provincias adopte medidas excepcionales para tratar de administrar la poca agua de deshielo que se dispone. 

En términos generales, los efectos de la sequía ocasionarán fuertes caídas en la producción agropecuaria, menores exportaciones, complicaciones para el ingreso de dólares, impacto en el PBI e inflación en los alimentos. 

Ante este panorama, el Gobierno nacional ha dispuesto aliviar las cargas impositivas a unos 54.100 productores agropecuarios que se han visto afectados, a fin de que la sequía no impacte tanto en la economía. La medida oficial constituye un paliativo en momentos en que todos los números del campo son negativos. Por eso el Gobierno dispuso suspender el pago anticipado del Impuesto a las Ganancias, para todos aquellos productores en zonas declaradas de emergencia total o parcial, como también suspender los juicios y embargos a las cuentas bancarias, otorgando 15 puntos más de subsidios a las tasas de interés. 

Las últimas lluvias, si bien han sido un alivio para el agro, no han solucionado el tema de fondo por lo que se espera que la sequía cese, mejorando las condiciones en que se encuentra el sector. Hay que recordar que durante el 2022 y pese a enormes dificultades, el agro aportó una cifra histórica que superó los 40.000 millones de dólares, un monto que en la actual temporada será difícil de alcanzar. 

En tanto se espera que las condiciones generales mejoren, los productores comienzan a rezar para que haya más lluvias y vengan mayores caudales por los ríos cordilleranos. 

La ayuda del Gobierno es importante, pero se desconoce si será suficiente para que los productores soporten el peso de la sequía y si alcanzará a todas las zonas afectadas por la sequía, ya que en todo el país hay quienes están resultando afectados.