Cuando los poderes decisorios del mundo se aprestan a acordar medidas impostergables sobre los efectos del cambio climático en el planeta, en la Cumbre de Glasgow, Escocia, el 31 de este mes, la ONU adelantó un estudio que ubica a África en una vulnerabilidad desproporcionada para sobrevivir a los azotes de la naturaleza. La pandemia agravó la inseguridad alimentaria, la pobreza extrema y los desplazamientos de poblaciones en ese continente, desde el año pasado.
Los indicadores climáticos africanos están mostrando lo que pasará en el resto del planeta si no se adoptan medidas urgentes, caso del continuo aumento de las temperaturas, la aceleración de la subida del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos causantes de inundaciones, deslizamientos de tierras y sequías, más efectos devastadores conexos.

El continente tiene un ritmo de calentamiento superior al aumento de la temperatura media mundial. En 2020, el octavo año más cálido desde que se tienen registros, se pronosticó que se derretirán por completo en un futuro próximo, los últimos glaciales: el monte Kenia, los montes Rwenzori en Uganda y el Kilimanjaro, en Tanzania, reservas de agua dulce y de gran interés turístico y científico. También el aumento del nivel del mar en las costas del Atlántico y del Índico supera a la tasa mundial.

En África no sólo las condiciones físicas están empeorando, sino que se incrementa el número de personas afectadas a un ritmo que de no mediar acciones paliativas y respuestas adecuadas, se llegará a 2030 con 118 millones de personas en situación de extrema pobreza, es decir que viven con menos de 1,9 dólares diarios. Ya la ONU advirtió que en la isla de Madagascar la hambruna en los últimos tiempos ha estado impulsada por el cambio climático.

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático calcula que África necesitará inversiones de más de 3 billones de dólares en mitigación y adaptación para 2030, a fin de implementar los planes climáticos nacionales, lo que exigirá flujos financieros accesibles, pero el costo para adaptarse al cambio climático demandará 50.000 millones de dólares anuales hasta 2050 siempre que se concreten los esfuerzos internacionales para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados.

A los gobernantes no parece inquietarlos el futuro devastador en cierne. La participación africana en las cumbres climáticas ha sido extremadamente baja, las voces de las 54 naciones casi no se escucharon, como si este problema fuese solo de los países desarrollados.