Las obras públicas siempre son apreciadas por el impacto que tienen en cada una de las comunidades en las que se realizan, pero de un tiempo a esta parte se observa una excesiva tendencia de beneficiar a los centros urbanos en detrimento de la necesidad de mejorar la infraestructura de las zonas rurales, donde hace falta mejorar una serie de factores en beneficio de los agricultores, en la tarea de optimizar los niveles de producción de alimentos.
Anuncios como el de la Municipalidad de Rawson referidos a la refacción de la fachada de su edificio principal son considerados inapropiados en los difíciles momentos por los que atraviesa el país y ante las numerosas necesidades que existen en el departamento y que requieren urgente solución. Esta jurisdicción es una de las que más problemas tiene con el estado de las calles, las que representan un serio inconveniente cuando los chacareros o viñateros tienen que sacar la producción de sus fincas. El deterioro se está acentuando cada vez más y es muy poco lo que se ha hecho para mejorar las condiciones, a pesar de las permanentes críticas que se formulan periódicamente.
Dentro de esta misma línea tenemos algunas grandes obras, unas en ejecución, otras en proyecto, pero que tienen un mismo objetivo, ampliar y ofrecer mayores comodidades a áreas administrativas del gobierno, cuando en ámbitos rurales están haciendo falta pavimentos o enripiados de calles, alumbrado público y agua potable. Edificios como el que ocupará el Registro Civil y la Subsecretaría de Trabajo, o el destinado a la Obra Social Provincia, o la refuncionalización del Edificio 9 de Julio, figuran entre las obras grandes que para muchos representan un contrasentido teniendo, en cuento al número de necesidades que afrontan algunas comunidades alejadas.
No se pretende desconocer la importancia que tiene un edificio público para la comunidad, aunque es preciso señalar que una inversión de este tipo se ve plenamente justificada cuando apunta a solucionar problemas de servicios esenciales como puede ser un hospital, un cuartel de bombero o una dependencia policial, y no solo para ofrecer comodidades a una administración pública que en algunos casos está sobredimensionada.
