Tras el receso de verano la mayoría de las familias ya se están preparando para que los niños concurran a la escuela, no sólo comprando ropa y útiles escolares sino también realizando las cartillas sanitarias y, en algunos casos, controlando la salud general de los chicos. Esto último es sumamente conveniente para que los niños, una vez iniciado el ciclo lectivo, no tengan que faltar y comprometer el objetivo de los 190 días de clases, como mínimo, que se han establecido las autoridades educativas para el presente año.

Hay que evitar, como suele ocurrir en determinadas ocasiones, que los padres dejen para último momento la cartilla o un chequeo general del estado de salud de sus hijos y tengan que estar faltando una vez iniciadas las clases haciéndolos perder días que luego serán fundamentales para cumplir con los programas de estudio en los diferentes niveles.

La salud de los niños es un factor de importancia que adquiere gran relevancia dentro del proyecto educativo, ya que a medida que los niños no falten a la escuela se puede cumplir con los objetivos fijados por los programas educativos. A esto lo pudimos comprobar durante la pandemia del covid-19 en la que la virtualidad reemplazo a la presencialidad sin que se obtuvieran los mismos resultados.

Asegurar que los chicos concurran desde el primer día de clases a la escuela, es garantizar que podrán alcanzar los objetivos educativos poniéndose al resguardo de cualquier circunstancia negativa que se pueda presentar durante el año escolar o tratando de minimizar los efectos negativos de los fines de semana largo que hay durante el año y que sumados representan a varios días sin actividad escolar y que van en contra del principio de "aprender a aprender" que debe ser prioritario para la educación.

Dentro de los cuidados de la salud que hay que tener en cuenta para la población escolar hay que seguir fortaleciendo y promoviendo las prácticas de higiene y medidas de prevención en general como el adecuado lavado de manos con agua y jabón, la limpieza del entorno, el distanciamiento físico, así como la correcta forma de toser. El uso del cubrebocas estará sujeto a disposiciones que serán fijadas por las escuelas respectivas pudiendo en algunos casos aconsejarlo y en otros no.

Los otros cuidados de los niños son el de una alimentación nutritiva y la realización de actividades físicas, y el cumplimiento del calendario de vacunación, a lo que se suma un estilo de vida sano con buenos periodos de descanso y el cuidado de que no proliferen algunos males como la pediculosis.

Todo esto llevará a que los niveles de ausentismo no sean elevados y que se pueda impartir en forma normal la enseñanza, sin tener que repetir los contenidos o volver atrás con las clases cuando hay alumnos que por no asistir puntualmente obligan al resto a tener que retrasar su aprendizaje.