Para quienes se inclinan favorablemente hacia la conveniencia de la tenencia de armas en los domicilios particulares, existe una serie de factores que justifican esa posición para la cual se precisa una flexibilización en las reglamentaciones con el fin de facilitar mediante una autorización o declaración jurada, la tenencia sólo en el hogar o el lugar donde se encuentra la familia. Se debe partir de la premisa de que mientras los delincuentes andan fuertemente armados, a los particulares se les dificulta la posesión o tenencia de un arma debido a disposiciones que no se ajustan a la realidad por la que atraviesa el país.

La decisión de otros estados de permitir la tenencia de armas para mejorar la seguridad pública, como ocurre en Chile, Paraguay, Brasil, Uruguay, Ecuador y EEUU, entre otros países, debería ser imitada por la Argentina donde la dificultad para tener armas de fuego para defensa personal se ve reflejada en tediosas gestiones que no siempre son garantía de que se obtendrá la autorización de la tenencia, ya que se piden requisitos que en ocasiones están fuera de lugar y que no son necesarios. 

Entre los factores que están a favor de tener armas de fuego en el hogar se señala que ayudan a proteger a las personas de ataques violentos en los domicilios. Por otra parte se argumenta que la posesión de armas puede ser una forma de protección personal y de la propiedad, como también ser un factor de disuasión para ladrones o asesinos.

Es un hecho que América latina es una de las regiones con la política sobre armas más restrictiva en el mundo. La tradición de desarme data de mediados del siglo pasado motivada por numerosas guerras civiles que llevaron a considerar que las armas tenían que estar monopolizadas por el ejército y la policía. Se ha comprobado que en los países donde se prohíbe la tenencia de armas están los más altos índices de asaltos, robos y asesinatos como ocurrió en Chile donde en varios casos los delincuentes no sólo se conforman con robar, sino que luego matan por matar a las víctimas.

El tiempo ha demostrado que estas restricciones de tenencia de armas en los domicilios, y política de desarme de los particulares no se traducen en una menor cantidad de armas circulando por las calles, sino un más activo tráfico ilegal de armas. Según la ONU, en América latina se concentra el 37% de los homicidios de todo el planeta, con apenas el 8% de la población mundial. Una relación que demuestra lo inútiles que son las estrictas medidas sobre el control de armas que se pretenden aplicar, sin tener en cuenta el flujo ilícito de material que llega desde otros países productores de armas, entre ellos Estados Unidos de Norteamérica.

Impedir que los particulares tengan armas legalmente en sus viviendas no ha dado hasta ahora los resultados esperados, ya que la delincuencia no depende de esto para proveerse de ese material. Flexibilizar la obtención de derechos es darle a los ciudadanos la posibilidad de defensa y sacarlos de su condición de objeto de la delincuencia en que se vive actualmente.