Aquel paradigma ideológico que estructuró la política internacional durante gran parte del siglo XX, hoy sólo proyecta sombras confusas. Del antagonismo entre un Estado dirigista, sin elección de autoridades, con libertades y derechos de propiedad acotados, frente a un liberalismo democrático, hoy sólo queda una nostálgica estela. Actualmente, las democracias están generalizadas, pero no así la división de poderes. Tal requisito del principio republicano, hoy cumpliría en muchos casos sólo un papel formal. Y lo mismo podría decirse de la periodicidad en el ejercicio de cargos. Para algunas naciones, el poder centralizado y prolongado en el tiempo, ha sido por centurias una forma de concebir su propia organización social. Para ellas, las democracias que renuevan constantemente autoridades parecieran resultarles anárquicas. Es el caso de Rusia, que en toda su historia política ha tenido poderes concentrados, marcadamente personalistas. Lo que sí han asumido muchos de los países otrora dirigistas en lo económico, es que la libertad de mercado es el sistema por excelencia para generar prosperidad y riqueza. Desde finales del siglo pasado, y paso a paso, naciones de envergadura como Rusia y China comenzaron a desenredar sus burocracias y a liberar en gran parte sus mercados, transfigurándose en potencias económicas.

En el plano diplomático, las alianzas entre países se dan antes por afinidades que por acuerdos de intereses, tal como lo señalara el ensayista Samuel Huntington en su célebre obra "El choque de civilizaciones". Es muy posible que este sea el motivo por el que países con intereses mundiales intentan "exportar" sus sistemas.

En estos días, el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, ofreció armas de guerra a países de América latina. Dirigió su ofrecimiento a las naciones "que contribuyen a la defensa del mundo multipolar". Se trata de armas de guerra, como blindados, aviación militar, artillería, etc. También incorpora en su propuesta elementos modernos y versátiles, como drones.

Bajo este marco de referencia, es conocido que la defensa de Ucrania está siendo nutrida por armas occidentales, en las puertas de Rusia. El Kremlin, con su iniciativa, da a entender que hará lo mismo en las inmediaciones de EEUU. Nicaragua, bajo el enunciado de "ayuda humanitaria", ya autorizó el ingreso de armas y tropas rusas a su territorio.

Un nutrido arsenal suele ser abierto en algún momento, a veces imprevistamente, y con efectos generalmente adversos. Y toda arma puede servir tanto para defensa como para acotar libertades civiles, preformando así "democracias vigiladas". Por otra parte, esto no será de ninguna manera gratuito. Por más que no se usasen jamás, lo oneroso de las armas de guerra puede comprometer la autonomía económica de cualquier nación.