Hay plena coincidencia de que se está optando por el mal menor y no por una propuesta superadora en relación a la aprobación del acuerdo o entendimiento alcanzado por la Argentina con el FMI (Fondo Monetario Internacional), que se está tratando actualmente en la Cámara de Diputados de la Nación, para reestructurar una deuda de U$S 45.000 millones contraída por la anterior gestión de gobierno. De todas forma lo que se impone en este momento es aprobar esta negociación, ya que es la única salida que tiene el país para no caer en el incumplimiento del pago de la deuda y poder avizorar un futuro que, actualmente, se ve muy complicado si no se aceptan las condiciones del acuerdo.
La actitud de los legisladores de Juntos por el Cambio y de otras agrupaciones minoritarias de retirarse del recinto durante el mensaje del presidente Alberto Fernández, al momento de referirse al acuerdo, es una muestra de que las posiciones a favor o en contra del entendimiento dificultarán en cierta forma una rápida aprobación que permita implementar de inmediato los puntos del entendimiento. Estos legisladores se han manifestado a favor de evitar que la Argentina entre en default, porque sería muy grave para todo el país, pero se han pronunciado en contra del programa económico del gobierno nacional y puntos generales del acuerdo con el FMI, una actitud que deberían rever ante la situación precaria en que se encuentra la economía.
Argentina necesita imperiosamente consolidar el acuerdo más allá de la conveniencia o no, porque precisa contar con esta herramienta que durante los próximos dos años y medio le permitirán acceder a desembolsos que harán posible la reducción del déficit fiscal primario que arrancará con un 2,5% este año, bajará al 1,9% en 2023y llegará al 0,9% en 2024, con la idea de que en el 2025 el déficit sea cero y que esto sea uno de los factores que proporcionen estabilidad al país.
Conforme a lo anunciado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, el acuerdo es el más conveniente que se ha podido elaborar. Mediante este entendimiento la Argentina mejorará las finanzas públicas y reducirá el financiamiento monetario, entre otras medidas tendientes a optimizar el comportamiento financiero del país.
Para algunos esto es insuficientes, pero para otros alcanza como para que el país no se detenga y pueda retomar un crecimiento que de ser bien aprovechado puede servir como disparador de un proceso de desarrollo y crecimiento o al menos para mantener la situación por unos años dando tiempo a que el país se recupere por sus propios medios y elabore un plan económico que se ajuste a las auténticas necesidades de la Nación.
