El Colegio Manuel Alvar López ubicado en el barrio Los Andes, en Chimbas, es el ejemplo más claro del empecinamiento que tienen grupos de malvivientes de desmantelar establecimientos escolares en momentos que estos están sin actividad, durante períodos de receso o en horario nocturno. Esta escuela con más de 15 años de antigüedad ha sido objeto de vandalismo periódicamente, como consta en las 20 actas de robo que se labraron durante este período, y que en vez de controlar la situación hizo que cada vez los ataques fueran más audaces. Desde noviembre del año pasado, previo al inicio del receso escolar de verano hubo una serie de robos que dejaron a la escuela en muy malas condiciones, ya que los vándalos se llevaron desde bombas de agua hasta ventiladores de techo, entre otros accesorios de primera necesidad. Pero esto no les bastó, y durante enero último se llevaron algo que resulta insólito: un total de 19 inodoros de sanitarios que quedaron en muy mal estado ante la violencia ejercida al sacar los artefactos.

Situaciones como estas que derivan en denuncias policiales o notificaciones al Ministerio de Educación, se suceden periódicamente en muchas escuelas con un alto costo para las respectivas comunidades educativas que no solo pasan por el valor monetario de los objetos sustraídos, sino también por las dificultades para reponerlos propias de la burocracia estatal, lo que hace que los alumnos tengan que concurrir con esos faltantes.

Hasta ahora todos los sectores vinculados con la labor educativa reconocen que la guerra contra el vandalismo es dificultosa, ya que se aprovechan los problemas de seguridad de los edificios escolares y la imposibilidad de una vigilancia policial permanente como se ha pretendido en algunos casos.

De todas forma habrá que considerar todas las alternativas posibles para evitar estos ataques, que en más de una ocasión se han perpetrado para llevarse material informático y de electrónica que incluye computadoras, escáner, impresoras, televisores y artefactos lumínicos. También han habido casos en los que se han sustraído productos alimenticios destinados a la copa de leche o los comedores escolares.

El robo en la escuela Alvar López adquiere especial relevancia por haberse perpetrado a poco del inicio del ciclo lectivo. Se desconoce hasta ahora si se podrá contar con los elementos sustraídos para asegurar el normal funcionamiento del edificio escolar.

El vandalismo en las escuelas es un tema de urgente resolución para evitar gastos que en ocasiones el gobierno no está en condiciones de solventar, especialmente cuando ya ha hecho las inversiones correspondientes para que los establecimientos funcionen correctamente.