La contaminación plástica está aumentando rápidamente en todo el mundo, causando impactos adversos en el medio ambiente, la vida silvestre y la salud humana. Prácticamente no hay sitios en la Tierra que hayan quedado a salvo de esta invasión que amenaza con seguir inexorablemente si no se la detiene de alguna manera efectiva, algo que hasta ahora no se ha conseguido en ningún lugar. Ante esta situación hay una propuesta de un grupo de científicos norteamericanos que asoma como la solución y que consiste en un método orgánico basado en unas bacterias que pueden degradar plásticos.
Si bien uno de los males más notorios que provocan los plásticos es la contaminación marina con más de 14 millones de toneladas de plásticos arrojados anualmente al mar, en provincias mediterráneas como San Juan, rodeada de montañas y varios kilómetros de distancia del mar, la contaminación plástica también es observable en cualquier descampado o terreno baldío, plazas, parques o lugares públicos, donde se localizan bolsas de nylon o envases plásticos, entre otros elementos, siendo muy complicada la tarea de eliminarlos mediante sistemas convencionales ya que, como se conoce, su degradación puede llevar de 100 a 1.000 años.
Terminar con este tipo de contaminación parece cada día más complicado, en la medida que cada vez hay más plásticos en el ambiente con muy pocas posibilidades de eliminarlo.
Las plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos que prestan servicio a los municipios y que se encuentran ubicadas en 8 de los 19 departamentos de San Juan separan los plásticos del resto de la basura y luego los procesan o envían a plantas procesadoras para su reciclado, incineración o gasificación, tres alternativas que no resultan muy convenientes por los costos o por el propio procedimiento que implica. De ahí que el descubrimiento de los científicos de la Universidad de Illions y del Instituto Tecnológico de Massachusetts es muy alentador ya que se trata de un método orgánico capaz de destruir completamente el plástico sin dejar residuos. Se trata de dos bacterias genéticamente modificadas que trabajan juntas para digerir las sustancias tóxicas que surgen de la degradación del poliéster más producido en el mundo, el PET, y simultáneamente generan moléculas inofensivas que pueden ser utilizadas en la fabricación de nuevos productos.
Lo importante sería poder determinar si este método puede ser aplicado en todo el mundo como una solución efectiva a este problema de contaminación.
Por otra parte también es importante definir que se va a hacer con los plásticos en los próximos años ya que como se ha dicho su avance es inexorable y cada vez más su contaminación está afectando al mundo animal y, consecuentemente, a los humanos que, a la vez, con mayor frecuencia estamos consumiendo animales contaminados con plásticos, tal el caso de los peces.
