Una gran muestra de humanidad y solidaridad para con los animales fue la que se dio en la Cámara de Diputados de la provincia, en ocasión de aprobarse una serie de modificaciones en la Ley de Tenencia Responsable de animales de compañía por las que se han elevado las penas por maltrato animal con montos que llegan hasta los 9 millones de pesos, más la suma de días de prisión o trabajo voluntario en organizaciones proteccionistas, para el que sea denunciado o sorprendido ejerciendo esa actitud.

Pero como el maltrato no solo se da en ámbitos domésticos, sino también entre los que conforman la fauna autóctona, sería conveniente que esta misma sanciones, inclusive más duras, se hicieran extensiva a la caza furtiva e indiscriminada de animales de la vida silvestre que se hace con armas de fuego, diversos tipos de tramperos y mediante otros sistemas que los somete a prácticas muy crueles que no están avaladas en ningún lugar de la tierra.

Se ha insistido ante dependencias oficiales de gobierno como la Secretaría de Recursos Naturales, que se intensifiquen los controles para evitar la matanza de animales autóctonos por parte de cazadores furtivos que aprovechan los feriados o fines de semana largos para sus excursiones en vehículos especiales en las que suelen matar cientos de ejemplares, sin que el objetivo sea su consumo como alimentos, sino solo por diversión lo que resulta muy perverso.

Hay otras formas de maltrato animal como la que se ejerce con las veranadas, que es cuando los crianceros chilenos cruzan la cordillera hasta los valles sanjuaninos para alimentar sus rebaños. Esta práctica ocasiona que los animales autóctonos que, por lo general huyen de los humanos o de la presencia de hombres en las inmediaciones, se queden sin alimento en la cordillera, que por lo general es escaso.

Cuando se habla de animales autóctonos se incluyen tanto los mamíferos como las aves y demás ejemplares que nacen y se reproducen en el ámbito natural.

Es tan determinante que el ámbito natural se mantenga lo más puro posible, ya que es fundamental para el nacimiento, crecimiento y desarrollo de las distintas especies. Una prueba de ello fue la situación de un Aguila Coronada que fue encontrada en la provincia de Mendoza, con la mandíbula rota y en total estado de indefensión. Se trataba de una hembra de unos 2 años y con heridas sangrantes que fue sometida a un tratamiento de rehabilitación para luego ser liberada en su ambiente natural. Una muestra del valor que tiene cada ejemplar y de la protección que hay que ejercer para que ese animal no pierda la posibilidad de seguir en su estado silvestre, que es una manera de protegerla y no ejercer ningún tipo de violencia con ella.