Que la moto no era suya, que se la había prestado un primo para ir a hacer una compra. Era la 1,11 de la madrugada del 8 de abril pasado, cuando una patrulla de la seccional 3ra sorprendió a Julio Fernando Barrera (32) caminando con una moto Guerrero 110cc sobre el Callejón Las Cañitas, en inmediaciones del cruce con Dojorti, en Rawson. Pero los uniformados no cayeron en la hábil verborragia y enseguida dieron paso al protocolo de rigor: pidieron los antecedentes del sujeto, de la moto y se lo llevaron preso. Así surgió que se trataba de Barrera, un sujeto que hacía poco había cumplido una condena de 7 meses y 17 días por tentativa de robo simple. Y que la moto figuraba a nombre de una joven que, se supo luego, se la había vendido a su prima que vive en el barrio CGT de Rawson.
Acorralado por la evidencia, ayer Barrera admitió su autoría en el robo de la moto y a través de su defensor, Darío Amaya, acordó un año de prisión con el fiscal Cristian Gerarduzzi y el ayudante fiscal Leonardo Arancibia (UFI de Delitos contra la Propiedad). El juez, Eugenio Barbera, ratificó el acuerdo y, tal como se lo pidieron, condenó a Barrera y lo declaró reincidente.
