Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en la Argentina representan más del 99.3% de las empresas empleadoras, es decir que en el país hay alrededor de 533 mil compañías que generan el 70% del empleo formal, unos 7 millones de argentinos que trabajan dentro del marco legal.

Por otra parte, hasta el año pasado, este sector contenía al 37% del total de asalariados, seguido por el de las medianas empresas, con un 34% y de las microempresas, con un 29 por ciento.

A pesar de todos estos números que son contundentes respecto de lo que las mipymes representan para el país, se puede decir que el sector no cuenta con el apoyo necesario para promover su desarrollo lo que lo que lo lleva a enfrentar desafíos significativos en términos de productividad y competitividad.

Una de las principales falencias es la adopción de tecnologías digitales. Se estima que el 75% de las mipymes del país no están integradas en la economía digital. Esta falta de digitalización limita su capacidad para competir en mercados globales, optimizar procesos internos y responder de manera eficiente las demandas del mercado. La transformación digital implica la incorporación de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) y la Automatización Inteligente de procesos (IAG) en las operaciones diarias de las empresas.

La adopción de la IA y de la IAG no solo mejora la eficiencia interna de las mipymes, sino que también las posiciona como proveedores atractivos para grandes empresas que buscan integrar en sus cadenas de valor a socios capaces de cumplir con altos estándares de calidad, certificaciones y cumplimiento normativo. Esto es esencial para que la economía del país, en general, y de la provincia de San Juan, en particular, adquiera una senda de crecimiento sostenible, ya que esto fortalece el tejido empresarial y promueve la competitividad a nivel global.

Hay una serie de sugerencias sobre algunas políticas de acción, con la que se lograría mejorar esta situación, como por ejemplo promover programas que formen a empresarios y empleados en competencias digitales y en el uso de tecnologías emergentes. Crear mecanismos de crédito y financiamiento que permitan a las mipymes invertir en tecnología sin comprometer su estabilidad financiera y establecer centros de apoyo que orienten a las mipymes en su proceso de digitalización y adopción de IA e IAG.

La colaboración entre el sector público y privado es fundamental para favorecer la innovación y la competitividad. Mediante la incorporación de tecnologías digitales las mipymes no solo mejorarán su productividad, sino que también contribuirán al crecimiento económico del país, generando empleos de calidad.