Las entidades de bien público son aquellas instituciones que tienen por objeto desarrollar obras o actividades de interés social, cultural, benéfico y de cooperación al bienestar social de la comunidad. Para llevar adelante su tarea precisan contar con personería jurídica y el reconocimiento de la comunidad, que en definitiva es el motor de acción de estas entidades que trabajan con un alto sentido de altruismo y con el solo objetivo de ayudar a los sectores más necesitados a afrontar los avatares de la vida actual. En San Juan están registradas con personería jurídica más de 3.500 entidades de bien público que van desde asociaciones sin fines de lucro como uniones vecinales, clubes barriales, comedores y merenderos, centro de jubilados y otras organizaciones benéficas a las que cada vez les está costando más realizar su tarea, por la propia situación económica del país y la falta de apoyo que comienza a evidenciarse en los distintos sectores. Esta situación se agrava a medida que estas entidades abordan temas más complejos vinculados con problemas sociales, como el que generan las adicciones, la delincuencia juvenil y el vandalismo en las calles, cada vez más frecuente. Dentro de las instituciones dedicadas a abordar esos conflictos hay unas 50 entidades que son sostenidas solidariamente por colaboradores que dedican tiempo y esfuerzo a una tarea que en ocasiones logra rescatar a muchas personas de situaciones extremas, tal el caso de los jóvenes afectados por adicciones provenientes de familias carecientes que no tiene la posibilidad de concurrir a un instituto especializado que, generalmente, funcionan fuera de la provincia.
Algunas de las instituciones que trabajan en este sentido son: la Fundación Continuar Vida, Fundación San Marcos, Club de Leones San Juan, Asociación Civil Madres Luchadoras, Asociación Civil Acción Solidaria, Centro Conin Rawson, Fundación Modo de Vida, Fundación San Plácido, Voluntariado Pro VIDA, Asociación Civil Enlazando Oportunidades, y Asociación Civil Pueblos Originarios, entre otras. Entre ellas hay muchas entidades que funcionan bajo la órbita de la Iglesia Católica y de otros cultos que advierten la necesidad de atender estos casos. Estas instituciones están capacitada y conoce la forma de llevar alivio a las familias con una labor que resulta ejemplar cuando comprendemos que esta contención debería contar con un mayor apoyo de los organismos de gobierno correspondientes y de todos los sectores de la comunidad.
El movimiento de solidaridad y de asistencia del que forman parte todas las entidades de bien público de la provincia, en forma contraria a lo que se piensa, ha ido creciendo en estos últimos años, especialmente después de la pandemia que hizo que estas entidades salieran a asistir a la gente que pasaba por un mal momento. En el ámbito provincial, el año pasado surgieron 57 nuevas entidades de servicio y bien público que ante el agravamiento de la crisis económica y social están abocadas a recolectar alimentos, vestimenta y a proporcionar ayuda social, una asistencia que surge de organizaciones no gubernamentales a las que hay que reconocer y apoyar por su valioso aporte.
