El 28 de junio de 2019 en Bruselas se selló un acuerdo político igual pero despúes se frenó en los parlamentos de distintos países que no lo ratificaron y, por eso, no se puso en marcha y aquel gran anuncio quedó en la nada. Ayer, la Unión Europea y el Mercosur volvieron a firmar un acuerdo político para poner en marcha el tratado de libre comercio entre los países de ambos bloques, y aunque la situación ahora es más favorable entre los países europeos, aún existe un pequeño riesgo para otro fracaso: Francia lidera a un pequeño grupos de países (Bélgica, Austria, Irlanda, Luxemburgo, Polonia, Países Bajos e Irlanda) que se oponen y que podrían frustar la entrada en vigencia del acuerdo comercial que se negocia desde hace más de 20 años.
No suman suficiente para bloquear (se necesita 35% de los países y 45% de la población). Pero Italia duda y la oposición crece en el Gobierno italiano. Si Italia se suma al NO el acuerdo quedaría indefinidamente bloqueado.
Si el acuedo sorteara este escollo entraría en vigor de forma provisional. La ratificación definitiva pasaría por el voto de los 27 parlamentos nacionales y de seis parlamentos regionales belgas. Si uno solo de esos votos es negativo, la aplicación del acuerdo se suspendería. El proceso puede alargarse durante años. Solo como un ejemplo, el acuerdo de la Unión Europea con Canadá se acordó en agosto de 2014 y las últimas ratificaciones nacionales fueron en 2023. Tardaron 9 años y eso podría ser un espejo para este acuerdo.
Pese a este engorroso proceso hay optimismo en hacer realidad el acuerdo comercial Mercosur-UE cuanto antes como un paraguas frente a la inminente creación de aranceles que impondría el presidente electo de EEUU, Danald Trump en su segunda gestión a partir de eenro de 2025.
Los datos que la Comisión Europea siempre destaca para vender el acuerdo en Europa cuentan que las empresas europeas se ahorrarán más de 4.000 millones de euros al año en aranceles, sobre todo las automotrices, las de maquinaria industrial, las químicas y farmacéuticas. También en menor medida otras como las de calzado, bebidas alcohólicas y textiles. Por parte de los productores de Mercosur, los grandes beneficiados serían los productos agropecuarios.
El acuerdo fue firmado ayer en Montevideo en el marco de la 65° Cumbre del Mercosur en la que participa el presidente Javier Milei y sus pares de la región y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien viajó especialmente para cerrar las negociaciones. El acuerdo uniría los dos mayores bloques multinacionales del planeta, a más de 700 millones de personas.
“Escollo”, según Milei
El presidente Javier Milei cuestionó ayer el proteccionismo del Mercosur durante los últimos 20 años y planteó la posibilidad de promover el libre comercio al sostener que el bloque y sus restricciones “han sido un escollo para el progreso de los argentinos”.

