Que el sábado por la noche su pareja salió para estar con un amante o algún tipo, y volvió a eso de las 8 del otro día, drogada y con olor a alcohol. Que a esa hora él le daba el desayuno a sus hijos y le preguntó porqué los había dejado solos. Que luego de un cruce de palabras ella agarró un cuchillo, se le fue encima y lo atacó, hiriéndolo en una mano. Que entonces él se apoderó del cuchillo y no recuerda nada más, porque entró en shock, porque le dio un ataque de ira. Que no se acuerda de nada más, que no se fue de su casa en el barrio Los Pinos, Chimbas, y volvió en si recién cuando lo habló un policía.

Con esa versión, Renzo Esquivel (38) intentó desligarse ayer de la dura sospecha fiscal, que le imputó haber intentado matar de unos 15 puntazos a su pareja (delito agravado por el vínculo y por violencia de género) y haber amenazado con el mismo cuchillo a su propio hijo de 11 años, que lo golpeó con un juguete en la cabeza para que dejara de acuchillar a su mamá. Tras esa declaración, la defensora oficial, Sandra Leveque, le pidió al juez, Mariano Carrera, que ordene una junta interdisciplinaria (con psicólogos, médicos y psiquiatras), para saber si su defendido comprendió o no lo que hizo, si pudo dirigir sus acciones y también si es peligroso para sí o para terceros. También solicitó que siga preso en una comisaría y no por 6 meses en el Penal de Chimbas, como pidió el fiscal, Mario Panetta, y la ayudante fiscal, Verónica Recio (UFI CAVIG).

El fiscal se había opuesto a que le hagan esa pericia y entre sus argumentos mencionó la presencia de un bolso con ropa del imputado, con las manijas con sangre, clara muestra de que supo lo que hizo y que pensaba fugarse. Fiscalía también subrayó la versión de la víctima, que negó haberse ido de la casa y dijo que la atacó cuando ella defendió a su hijo mayor porque lo retaba. Y la existencia de tres condenas por delitos contra la propiedad que registra el imputado, en los años 2022, 2023 y 2024.

Al final, el juez aplicó 4 meses de preventiva a Esquivel y lo mandó a la cárcel. Pero ordenó la pericia psiquiátrica pedida por la Defensa, quien había solicitado, además, el secuestro de las historias clínicas de su defendido, pues dijo que se recupera de un problema de adicción a las drogas.

Ahora, los hijos de 11 y 5 años de la pareja, declararán ante psicólogos.