En el transcurso de la semana se produjo un acontecimiento que en ámbitos de la vida política y económica de la provincia y el país fue catalogado como histórico. La fusión de dos grandes compañías como son la australiana BHP y la canadiense Lundin, dedicadas a la explotación de cobre a nivel mundial, para impulsar los proyectos Josemaría y Filo del Sol en forma conjunta, marca un hito clave para la nueva minería local ya que asegura los fondos necesarios para estos megaproyectos que en la opinión de la mayoría abrirán las puertas a otras explotaciones a gran escala postergadas por más de 30 años como ocurre con Pachón, el Altar y los Azules.

El interés por desarrollar estos proyectos por empresas conocedoras de los recursos y el potencial que tiene nuestra provincia en materia minera y, en este caso precisamente con relación al cobre, es un indicativo que la situación está cambiando para bien. Animarse a anunciar una inversión de estas características, cuando todavía no ha sido implementado el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), que si bien ya cuenta con la ley correspondiente todavía no concreta su adhesión en la provincia, es una manera de confiar plenamente en el rumbo que se le está dando a la política económica y minera en el país.

Si bien todos los operadores y funcionarios de gobierno vinculados a esta actividad han aclarado que tras el anuncio de la fusión de compañías se inicia un camino que puede llevar algún tiempo hasta que los yacimientos estén en plena producción, se ha dejado en claro que el propósito es firme y tiene por objetivo hacer que Josemaría y Filo del Sol se conviertan en uno de los 10 proyectos de cobre más grandes del mundo, comparable con el de la mina Escondida, ubicada en el desierto de Atacama, en Chile, que por su producción es la más grande del planeta.

El propósito de estas compañías es constituir una asociación a largo plazo para desarrollar un distrito cupífero emergente con gran potencial para sustentar un complejo minero de primera categoría.

Todo este movimiento se ha generado a partir de la sanción de la Ley Bases, que incluía el RIGI, promovida por el Gobierno nacional y que tanto tiempo costó sus tratamiento en ámbitos del Congreso Nacional al ponerse en discusión el alcance de cada uno de los temas de esa legislación. Básicamente el RIGI otorga condiciones especiales para inversiones mayores a los u$s 200 millones, que pueden realizarse en cualquier sector de la economía pero que, sin duda, encuentran en la minería el ámbito más apropiado para su desembarco.

BHP y Lundin figuran entre las primeras empresas en dar señales que el objetivo de su fusión apunta a sacar provecho de la nueva legislación que otorga beneficios a nuevas inversiones.

Queda a nivel provincial lograr la adhesión al RIGI y a nivel nacional evitar cualquier intromisión legislativa que pretenda cambiar las reglas de juego entorno a derechos o regalías mineras, para que inversiones como la anunciada se sucedan de acá en adelante y se puedan poner en marcha los cinco grandes proyectos cupíferos que tiene San Juan en distintas etapas de desarrollo.