Los problemas que ocasionan los embarazos no intencionales en la adolescencia son causales de una serie de inconvenientes que inciden negativamente en la sociedad al adelantar los tiempos y las condiciones en que normalmente debe darse la concepción, gestación y nacimiento de un niño dentro del proceso de procreación. Alertados por este fenómeno que cada vez se intensifica más, hace un año el Consejo Publicitario Argentino (CPA) en forma conjunta con el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Argentina (UNFPA) lanzaron una campaña de prevención que a pesar del buen resultado que tuvo debería reeditarse ante un problema que persiste y que amenaza con agravarse por el mismo estilo de vida de la actualidad.
La campaña que fue evaluada como positiva se denominó “Una charla más fácil”, y tenía como objetivo generar conversaciones entre adolescentes y sus familias sobre salud sexual y reproductiva sin tabúes.
Si bien el tema de los embarazos adolescentes, es una situación que afecta a todo el mundo con más de 121 millones de embarazos no intencionales, en la Argentina los últimos registros detectaron que había alrededor de 43.210 adolescentes de entre 15 y 19 años que tuvieron un hijo en el período 2023-2024. A pesar de lo elevada de esta cifra hay que reconocer que la tasa de fecundidad adolescente se redujo en nuestro país, en la última década en un 60% gracias a una serie de acciones, entre ellas la campaña de prevención del CPA y la UNFPA, aunque hay zonas en las que sigue siendo muy alta donde 5 de cada 10 embarazos siguen siendo no intencionales.
En relación a estas cifras hay que seguir tratando de sensibilizar a los padres, madres y referentes afectivos de adolescentes sobre el impacto positivo que generan espacios de conversación que aborden el tema.
Datos recientes que abordan las consecuencias socioeconómicas del embarazo en la adolescencia en Argentina, revelaron que las tasas de fecundidad adolescente están asociadas a mayores índices de abandono escolar, específicamente, solo un 38% termina el secundario, 3% accede a la educación terciaria y 1% va a la universidad. Por otro lado, desde una perspectiva económica, se determinó que la maternidad temprana produce costos socioeconómicos que ascienden a los 568 millones de dólares y 140 millones a la atención de embarazos que podrían haber sido reinvertidos en su prevención.
Hay que tener en cuenta que el embarazo no intencional en la adolescencia es una vulneración de derechos que limita la libertad y autonomía de los adolescentes, principalmente de las mujeres. Es por esto que hay que fortalecer las políticas públicas en torno a la temática, que van desde el acceso a la información, a los servicios de salud sexual y reproductiva, a diversas opciones de métodos anticonceptivos, hasta capacitaciones al personal de los servicios de salud para el asesoramiento y atención integral de adolescentes en la materia.
Concluimos que “la trayectoria de vida de una adolescente cambia drásticamente si tiene un hijo o hija”.
