No es la primera vez, ni seguramente será la última en la que una obra, en este caso, de iluminación termina vandalizada a pocas horas de haber sido inaugurada. Los ejemplos abundan en todos los ámbitos. En una ocasión fue en el callejón Manuel Quintana, en Colonia Rosales, departamento Rawson donde a horas de colocar una impecable iluminación led, desaparecieron las farolas colocadas por la Municipalidad dejando el referido callejón nuevamente a oscuras, hasta que la comuna pudo colocar nuevamente las farolas, pero esta vez las antiguas y tradicionales de sodio. Es decir que por esta acción, la comunidad del lugar se vio privada de contar con un moderno sistema que proporcionaba un mejor alumbrado.

Otro caso similar tuvo lugar en el departamento Caucete. El municipio dejó inaugurado un moderno sistema de iluminación a lo largo de la calle José María de los Ríos, desde la ruta 270 hasta la Calle de La Plata, que mejoró notablemente la circulación por esta zona semirural. Las farolas con luces led fueron desapareciendo paulatinamente hasta quedar la calle nuevamente a oscuras.

El último caso ha tenido lugar el fin de semana pasado frente al club San Martín, particularmente en la vereda que da al lateral Sur de la Avenida de Circunvalación, donde la municipalidad de la Capital había colocado el viernes último una serie de farolas con lámparas led que mejoraba fundamentalmente una de las zonas de acceso al estadio que está junto al Barrio San Martín. Sin que nadie los vea y con absoluta impunidad un grupo de vándalos arrancó las farolas dejando los postes que las sostenían y se las llevaron dejando el lugar a oscuras nuevamente.

En cada uno de estos casos preocupa la impunidad con la que los autores de los desmanes actúan y la falta de vigilancia para proteger estas obras que son muy costosas y perjudican en gran medida a los municipios u organismos de gobierno que las realizan.

Es cierto que no puede haber un policía o guardia de seguridad apostado en cada farola que se inaugure, pero se tendrá que implementar algún sistema que otorgue ciertas garantías de que los trabajos perduren en el tiempo.

Como en estos casos de Rawson, Caucete y Capital, a diario se realizan denuncias vinculados al robo de farolas, sistemas de iluminación e, inclusive, de cables que forman parte de los tendidos eléctricos.

Investigar el destino de las farolas, como también de los cables que se sustraen, es una forma de detectar culpables y encubridores, como también los que se dedican a reducir estos elementos. La gente también debe saber que quien compra una farola o cables robados se hace cómplice de un delito y que deberá pagar por su participación en el robo.