San Juan cuenta con 360 días al año de cielo “despejado, limpio y cristalino”, según los especialistas, y por ello se considera como un lugar privilegiado para la observación astronómica. Por esta y otras consideraciones el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación sancionaron con fuerza de Ley hace exactamente cinco años la declaración de “San Juan, Capital Nacional del Turismo Astronómico”, bajo la Ley N° 27513-Año 2019, y según un proyecto presentado por la entonces diputada nacional Daniela Castro.
Sin embargo no se han alentado propuestas de ningún tipo para cumplir con el citado instrumento legal y mostrar a los sanjuaninos y a todos los visitantes las virtudes de la bóveda celeste desde el territorio sanjuanino. Más aún cuando es arduo y muy calificado el trabajo que realizan los sitios de observación como el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), en Calingasta, que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); la Estación de altura “Carlos Ulrico Cesco”, dependiente de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ); el Observatorio “Félix Aguilar” y el Museo Astronómico “Reinaldo Carestia”.
El Leoncito (CASLEO), con su telescopio principal “Jorge Sahade”, está considerado como un referente en la astronomía argentina. Nuestros astrónomos utilizan para las observaciones e investigaciones varios instrumentos y observatorios internacionales, pero CASLEO, inaugurado el 12 de septiembre de 1986 con la presencia del presidente Raúl Alfonsín, es el sitio astronómico que ofrece la posibilidad de hacer observaciones de excelente utilidad a la ciencia nacional y al intercambio con profesionales extranjeros.
Se caracteriza por la gran oscuridad de su cielo nocturno, con más de 250 noches por año despejadas de nubes, casi sin viento, y con una atmósfera que en general es diáfana y exenta de contaminación, con un escaso contenido de vapor de agua, según los informes oficiales. A su vez, para los expertos de la UNSJ, la Estación Cesco “permite percibir la magnificencia del paisaje cordillerano destacándose hacia el oeste el Cerro Mercedario y la Pampa del Leoncito famosa por las competencias de carros a vela, la Cordillera de Ansilta con sus siete picos, y hacia el este las cumbres de El Tontal”.
Desde los citados observatorios, los turistas pueden disfrutar de una visita guiada con un astrónomo y la observación de cuerpos celestes, buscando descubrir el imponente firmamento. Pero ocurre que mas allá de los limites de la actividad de los científicos, así como iniciativas privadas para observaciones puntuales, inclusive en nuestra Ciudad Capital, aun no se ha puesto de relieve la importancia de la declaración de Capital Nacional del Turismo Astronómico, teniendo en cuenta que turismo astronómico, para los especialistas es precisamente “el desplazamiento que hace una persona fuera de su residencia habitual, con el objetivo de realizar actividades teniendo como protagonistas a los fenómenos astronómicos, tales como la observación o el estudio del universo y sus cuerpos celestes”.
Alentar estas actividades es abrir una nueva alternativa al desarrollo turístico local.
