Es un hecho que el mundo se está volviendo un lugar cada vez más violento a consecuencia de los conflictos bélicos que proliferan en distintas zonas de la Tierra, cada vez más destructivos e intensos respecto del uso de armas y de las nuevas tecnologías puestas al servicio de la guerra. El Programa de Datos de Conflictos de Uppsala (UCDP), un proyecto sueco que investiga, organiza y publica datos verificados sobre conflictos y que es utilizado como referencia por organismos de la ONU, el Banco Mundial y otras entidades internacionales, reveló que a comienzo de 2024 había muchos más conflictos bélicos que a principios del Siglo XXI, distinguiendo la gran guerra entre Rusia y Ucrania, uno de las más devastadoras de la actualidad. El resto de los enfrentamientos, que suman varias decenas, responden a ataques terroristas o motivados por problemas sociales, políticos y culturales, y son los responsables de las grandes migraciones que se observan en Europa o Centro América.
En tanto el mundo se ha convertido en un virtual polvorín, los líderes de las grandes potencias siguen sin reaccionar con el sentido común que es necesario en estos momentos. No toman conciencia de que estamos a un paso de una hecatombe y siguen haciendo prevalecer sus intereses mezquinos por anexar nuevos territorios o ejercer el predominio en una región sin tener en cuenta que para alcanzar esos objetivos mueren periódicamente miles de personas y se destruyen ciudades enteras, dejando a cientos de miles de personas sin hogares. Es lo que está pasando en Ucrania y que los mandatarios deberían frenar totalmente para evitar que siga habiendo muerte y destrucción.
La UCDP calcula que desde el año 2000 hasta ahora hay un 400% más de muertes, lo que indica que los conflictos van en aumento y que son cada vez más destructivos. Esto es lo que parece no comprender quienes tienen la responsabilidad de velar por la paz mundial y que a diario toman decisiones que hasta ahora han hecho que los enfrentamientos no cesen y que la situación se torne cada vez más compleja en cada uno de estos frentes bélicos.
El mundo afronta en estos momentos una carencia de líderes con capacidad de reestablecer la paz. Las apetencias de aquellos mandatarios que han hecho de los enfrentamientos bélicos un modo de vida, entre los que figuran los líderes de países del lejano y medio oriente y los de los regímenes totalitarios y dictatoriales, se contraponen con la quietud de otras naciones que se mantienen al margen o que están pasando por situaciones como la de Estados Unidos en las que están próximas a dirimirse sus elecciones nacionales.
En estos últimos tiempos, ante el trágico panorama de Ucrania, EEUU y Europa han intentado hablar de paz dentro de un esquema donde no hay paz, debido al apoyo que, de una u otra forma, se otorga a esa situación de conflicto. Es en ese punto donde se considera que todas estas acciones son un fracaso y que de esa manera nunca se conseguirá la paz, poniendo al mundo ante un gran riesgo de autodestrucción.
