A 208 años de la gesta del 9 de Julio de 1816, adquiere más vigencia que nunca recordar con auténtico patriotismo dos acontecimientos claves en la emancipación nacional como fue el primer grito de libertad del 25 de Mayo de 1810, y la realización del histórico Congreso de Tucumán, con la declaración de la Independencia nacional que dio lugar al glorioso nacimiento de una nueva nación libre y soberana. Si bien son varias las fechas históricas para evocar, estas dos efemérides tienen especial significación porque recuerdan dos momentos cruciales en el proceso de surgimiento de la nación, que todos los argentinos debemos tener en cuenta como los hitos claves de un momento en el que el patriotismo dio lugar al espíritu independentista que se impuso y triunfó ante el pretendido dominio externo.
La Argentina afronta en estos tiempos más que nunca, la necesidad de consolidar el sentimiento de independencia que fuera legado por próceres que antepusieron las necesidades del pueblo argentino a sus apetencias personales o de los grupos a los que pudieran representar. Es lo que se está tratando de lograr en estos momentos con acciones tendientes a regularizar el normal funcionamiento de la nación, a través de controles o auditorías eficientes que desechen todo signo de corrupción, uno de los peores males que ha podido tener el país en las últimas décadas. A esto también apunta el denominado Pacto de Mayo, que de acuerdo a lo previsto estará firmado por gobernadores, expresidentes y líderes de las principales fuerzas políticas en las primeras horas de hoy, y que es un decálogo de postulados de acciones concretas para que el país salga adelante, en base a un reordenamiento institucional y de procedimientos en distintas áreas.
Los otros dos pilares base de la Independencia nacional se refieren a la necesidad de fortalecer dos aspectos que preocupan por la incidencia en el desarrollo de las generaciones futuras. Uno de ellos es el de la educación, para lo cual se ha lanzado recientemente el Plan Nacional de Alfabetización con el que se pretende mejorar el rendimiento escolar fundamentalmente en los niveles primarios y secundarios.
Es decisión del presidente Milei, como también de los gobernadores provinciales, entre los que se destaca Marcelo Orrego -primer mandatario en promover un plan de alfabetización local- cumplir con este objetivo devolviendo al país el nivel educativo que nos legara Sarmiento.
Respecto de la seguridad alimentaria infantil -otro aspecto ligado a la Independencia nacional- se debe avanzar de varias maneras para que cada niño del país tenga garantizada la alimentación para alcanzar un satisfactorio crecimiento y desarrollo. El reordenamiento que se está realizando del proceso de distribución de alimentos debe ir acompañado de una mejora de las condiciones económicas que lleven a que cada familia cuente con los medios necesarios para asegurar su sustento. Entonces la Independencia nacional podrá alcanzar la dimensión que corresponde.
