La Semana Santa que se aproxima exige a todos los operadores turísticos y organismos vinculados con la actividad a esforzarse para tener una buena oferta de hospedaje y entretenimientos, y para que los principales circuitos turísticos que conforman la provincia estén en buenas condiciones en materia de infraestructura y de servicios en general.
La preferencia de mucha gente de visitar San Juan en esta época del año es oportuna para mostrar lo mejor de la provincia a fin de cumplir con el propósito de que no hay mejor promoción turística de un lugar, que una esmerada atención, con buenos servicios e inmejorables precios.
Entre los circuitos turísticos que se disponen, para Semana Santa adquiere especial relevancia la Ruta de la Fe que incluye los parajes de San Ceferino, en San Martín y los de la Virgen de la Paz, Difunta Correa y San Expedito, en el departamento Caucete. Y el camino hacia Valle Fértil que incluye a Ischigualasto y la Ruta 150 entre El Valle de la Luna y Jáchal.
Si bien Iglesia, Calingasta, Sarmiento, Ullum y Zonda, siempre tienen buena afluencia de visitantes, la Ruta de la Fe y Valle Fértil son los más convocantes para estos días en los que se buscan sitios con significación religiosa y a la vez que ofrezcan la posibilidad de tomar contacto con la naturaleza.
Tanto en San Martín como en Caucete cada año implementan operativos especiales para recibir la gente que llega hasta los oratorios de San Ceferino, en la Villa Dominguito de San Martín; el de la Virgen de la Paz, en una de las estribaciones del Cerro Pie de Palo cerca de la localidad de Los Médanos en Caucete; el oratorio de la Difunta Correa, también en una lomada del Pie de Palo en la localidad de Vallecito, Caucete y San Expedito, en la localidad de Bermejo también de Caucete. De estos lugares, la Difunta Correa es la más convocante y en la que hay que prepararse para recibir en estos cuatros días a cientos de miles de peregrinos.
Por otra parte, en Valle Fértil y en el Parque Provincial de Ischigualasto, son miles los turistas que llegan y que ocupan todas las disponibilidades de alojamiento, demandando todo tipo de servicio desde el consumo de alimentos hasta actividades recreativas como cabalgatas y otras maneras de hacer excursiones por las sierras y los llanos que ofrece el departamento.
En el caso de la Difunta Correa e Ischigualasto, si bien están administrados por organismos provinciales que deben asegurar su normal funcionamiento, es necesario que los municipios colaboren ampliamente con esas administraciones para, en conjunto, ofrecer un mejor servicio a la gente que nos visite. La tarea de promover el turismo mediante el buen ejemplo, debe ser realizada entre todos. Solo así se crea conciencia turística y se consigue que la gente regrese nuevamente.