La sociedad entre los gobiernos de los presidentes Lula Da Silva y Xi Jinping, puesta de manifiesto en los BRICS, abre las puertas al ingreso de Brasil a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, principal estrategia de desarrollo de infraestructura global y cooperación internacional impulsada por la República Popular China. Pero también permite que China se posesione favorablemente en un territorio en disputa como el latinoamericano, en cuanto a lo simbólico y a la presencia de inversiones respecto de la competencia con Estados Unidos.

Ambos gobiernos, a finales del mes de julio pasado avanzaron en el acuerdo manifestando su recíproco interés. El Gobierno de China dejó en claro que está dispuesto a combinar su Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFyR) o (BRI según la sigla en inglés) con la estrategia de desarrollo de Brasil.

Lo que pretende Lula es que Brasil, en su carácter de ser la mayor economía latinoamericana salga de este esquema tan gananciosa como la china, haciendo jugar al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), principal caja y agente de desarrollo brasileño desde su fundación hace más de 70 años. China, en tanto, ofrece varias fuentes para las obras de la IFyR, como por ejemplo el Banco Asiático para Inversiones en Infraestructura (BAII).

La IFyR es la principal política económica internacional de China, anunciada por su presidente Xi Jinping en 2013, y a la que ya han adherido 151 países de todo el mundo. Es un mega programa abierto (primero pensado para Eurasia, por tierra y mar, pero luego extendido a todos los continentes, con invitación a América Latina hacia 2017) que supone obras de infraestructura para conectividad, con grandes inversiones de bancos, empresas y fondos chinos.

De los grandes países de América Latina, solo Brasil, México y Colombia no se han sumado todavía a esta iniciativa. La Argentina, por su parte, lo hizo durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando nuestro país se convirtió en la mayor economía latinoamericana en encarar esta posibilidad que luego fue desechada al asumir la presidencia Javier Mieli, notoriamente anti-integracionista en la región, antichino y expresamente alineado con EE.UU.

En total, 22 naciones de la región ya son socias. Ahora, el ingreso de un coloso como Brasil significaría un triunfo de la diplomacia china en un territorio en disputa desde hace tiempo.

Está previsto que Lula y Xi puedan seguir analizando el acuerdo en los encuentros previstos para noviembre, en relación a que el líder brasileño será invitado especial a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se hará en Perú. En ese viaje Xi Jinping inaugurará el mayor puerto sudamericano, con inversión de la china COSCO y en el marco de la IFyR: el de Chancay, 70 kilómetros al norte de Lima.

Es un hecho de que paso a paso, los lazos sino-latinoamericanos se van consolidando. La sociedad con China puede ser crucial, y viene siendo trabajada por las autoridades brasileñas en forma sostenida, en busca de que la iniciativa sea un éxito.