El ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, confirmó ayer en su visita a la provincia de San Juan que están analizando bajar las retenciones que tiene el sector vitivinícola desde hace casi tres años e incluso no descartó que alguna se elimine. Es uno de los pedidos más encendidos de los industriales, porque si bien ya en una oportunidad se redujo, explican que por los acotados márgenes de rentabilidad, es clave llevarlas a la mínima expresión.

‘Estamos trabajando con los gobernadores de las provincias involucradas, no es una discusión menor. Lo estamos analizando, ya hemos logrado una baja en algunos y con esto quiero decir que nos ocupamos y que estamos dando pasos en este sentido. Vamos a ver en qué volumen hacen falta bajarlas, cuáles realmente son necesarias bajarlas y sino darle otro marco tributario distinto. Pero ya se empezó a analizar’, explicó a DIARIO DE CUYO el funcionario nacional.

El camino no parece fácil si se tiene en cuenta que desde que asumió su segundo mandato la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, uno de los ejes de su nueva gestión se centró en recaudar más, acotando las ayudas del Gobierno (subsidios) y ni hablar de tocar las retenciones de los grandes hacedores de la ‘caja’, en especial sojeros y trigueros. Pero la vitivinicultura -explican- no está dentro de las ‘intocables’, por lo que aseguran que no sería descabellado una modificación -hacia abajo, claro- en las retenciones, incluso eliminarlas.

El 2,5 por ciento que retiene el Estado a los productos de base vitivinícola, a pesar de ser un porcentaje poco significativo, repercute en las cuentas finales que hacen los empresarios. Si bien esa plata luego vuelve al sector, lo hace para financiar cuestiones más globales, pero donde hasta ahora el Gobierno provincial no rindió ‘cuentas finas’, debido a que una parte de ese dinero fue en estos años a cubrir una cantidad de problemas coyunturales que desviaron -dicen los empresarios- el fin primario de los fondos, es decir, robustecer la actividad y no ‘tapar huecos’, graficó un dirigente.

COSTOS, EN LA MIRA

Sin lugar a dudas otro de los puntos ‘sensibles’ para los productores vitícolas, que desde hace unos años venden prácticamente a los mismo precios, son los costos de producción que se han multiplicado. En este sentido, con la creación de la Secretaría de Competitividad, el Ministerio de Agricultura de la Nación busca hacer un mapeo para identificar a aquellos sectores que afrontan altos costos para producir y así evitar ‘despilfarrar’ la ayuda. ‘Estamos analizando todos los costos de la cadena de producción, porque ahí vemos qué piezas tenemos que tocar y cuáles tenemos que articular en materia impositiva o tratando de favorecer a los que verdaderamente lo necesitan, pero es un trabajo largo que tenemos que analizar caso por caso’, dijo ayer Yauhar.