La economía argentina volverá al crecimiento este año aunque con una baja tasa de inversión debido al "clima de negocios enrarecido, horizonte de previsibilidad acotado y elevada capacidad ociosa", afirmó la consultora Ecolatina, mientras que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) advirtió que no hay que subestimar la inflación.

"En 2010 vuelve el crecimiento pero con inflación y endeudamiento", señala Ecolatina en un informe difundido ayer que traza el escenario económico de los 12 meses que quedan por delante. El trabajo dice que "las perspectivas para 2010 son alentadoras pues esperamos que se consolide la recuperación de la economía mundial y, si bien no se descartan nuevos shocks, el cierre de 2009 es más alentador que el de 2008".

"Lo peor de la crisis internacional ya pasó y las lluvias mejoran el perfil de la cosecha local", -ver aparte-, justifica la entidad fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

La economía argentina crecerá en un 2,5% en 2010 luego de la mejora del 0,5 del año pasado, según previsiones oficiales que contrastan con la tasa superior al 8% anual en promedio registrada en el país entre 2003 y 2008.

Ecolatina prevé que "la actividad se recupere de la mano del consumo que superará los niveles registrados en 2008" debido a la "inyección de recursos públicos en los sectores rezagados y mejores perspectivas de ingresos". "Por el lado de las exportaciones, también se espera un importante repunte por una mayor demanda externa, el incremento de la producción agropecuaria y las ventas de manufacturas industriales a Brasil", indica la consultora.

Sin embargo, Ecolatina señala que "las expectativas no son tan alentadoras para la inversión y el empleo que sólo recuperarán parte del terreno perdido en 2009". "En un clima de negocios enrarecido, horizonte de previsibilidad acotado y elevada capacidad ociosa, no hay mayores incentivos para invertir y crear nuevos puesto de trabajo", sintetiza el reporte. La consultora sostiene que para afianzar el crecimiento sostenido en el largo plazo el gobierno deberá resolver "la inflación y el financiamiento de una política fiscal expansiva".

"Si recrudece la inflación, el poder adquisitivo de las familias se deteriora frenando la expansión del consumo. Además, dada la estabilidad del tipo de cambio nominal también se resiente la competitividad externa", explica Ecolatina. El trabajo agrega que "el segundo reto es conseguir financiamiento para sostener la continua expansión del gasto público".

"Si bien en 2009 el Gobierno nacional avanzó sobre stocks internos (flujos de AFJP, tomó 30% de los depósitos del Banco Nación y colocó letras en la mayoría de las dependencias públicas), los recursos excepcionales se van agotando y cada vez es más costoso utilizar esos fondos", advierte Ecolatina.

Por esa razón, agrega que "en un contexto de abundante liquidez externa, lo más probable es que el Gobierno nacional vuelva a endeudarse, en términos netos, para cubrir las necesidades fiscales".

Por su parte el BCRA advirtió que, "aunque la inflación mostró cierta tendencia a su desaceleración deben tomarse acciones que señalen en forma clara y creíble la voluntad de atender el fenómeno inflacionario". Para la entidad que dirige Martín Redrado "la inflación constituye un impuesto altamente regresivo ya que su blanco principal son los sectores de menores recursos’. El Central precisó que "niveles de moderados a altos de inflación no sólo afectan negativamente la inversión y la tasa de crecimiento de los países al aumentar la incertidumbre y reducir el horizonte de planeamiento de inversión y el crédito, sino que también deterioran la distribución del ingreso y contribuyen al aumento de la pobreza".