El desembarco del Vino Turista en San Juan, a dos años de su lanzamiento, hizo agua por todos lados. Ni una bodega de la provincia se sumó, son pocos los restoranes que lo tienen y otros, los que en su momento lo incorporaron a su carta, le dieron de baja por la casi nula demanda y porque existe en estos lares un sólo canal de comercialización (ver aparte.. ‘Por los restoranes’). En el medio, entre las bodegas que se habían sumado y que ofrecían dos propuestas, un vino genérico y otro varietal, a esta altura sólo queda el varietal. Por otro lado, quedó atrás la posibilidad que se ubique en las góndolas de los supermercados, como habían anunciado desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

‘’No se que pasó que las bodegas de San Juan no se interesaron, ni siquiera nos acercaron las muestras para evaluarlas. Las de Mendoza fueron las más interesadas y hasta sumamos una de Córdoba, que no es una provincia vitivinícola fuerte’’, dijo Cristina Laferriere, coordinadora del programa Vino Turista. Entre los problemas que se encontró esta estrategia comercial del INV fue el tiempo que pasó para que en la provincia haya inspectores -más de un año-, siendo que es una pieza clave para llegar a los locales gastronómicos con la información (afiches, folletos, etc.). A tono con esto, hay una sola bodega que tomó el canal de distribución local, que es Fecovita: ‘’Nosotros no podemos obligar a otras bodegas a que también se encarguen de la distribución, la tarea de ellos es elaborar el vino y la de nosotros darle difusión . Luego cada empresa decide cómo y dónde lo distribuye de acuerdo a sus canales preexistentes de venta’’, agregó la funcionaria del INV.

Hasta hace unos meses había 7 empresas de Mendoza que comercializan 3 marcas de Vino Turista: Cruz del Sur (Fecovita), Etnia (Bodegas Etnia SA) y Terrenal (CERSA, Carricondo SA, Desafío SA, Don Antolín SRL y Bodegas Solar Mayor). En estas semanas se sumó el Grupo Gancia, otra bodega de la vecina provincia, con la etiqueta Orfila y una de la ciudad cordobesa de Colonia Caroya.

Las multas, ‘’más adelante’’:

‘’No vamos a multar hasta que no haya más bodegas y existan canales de distribución aceitados’’, contó Laferriere. Claro, el INV tenía en carpeta -cuando diseñó este programa- dar un tiempo para que los controles sean, primero a modo informativo y luego sí avanzar con multas en los locales que no lo ofrecieran. Lo cierto es que, puertas adentro del Instituto, analizaron que si no se puede garantizar el stock y mucho menos la distribución, no se le puede caer encima a los restoranes.