De bioquímica a respostera. Sí, así de contundente fue la decisión que tomó hace más de una década Melina Moravenik (33 años, soltera). Es que se fue a Córdoba para estudiar Bioquímica y al poco tiempo quiso transformar su gran pasión en un título y así fue que se embarcó en la carrera de Gastronomía en el Instituto Mariano Moreno de la ciudad mediterránea. Pero lo más sobresaliente, es que en su afán de posicionarse en un mundo dulce cada vez más competitivo, se especializó en repostería personalizada, toda una novedad. Desde tortas y confituras en ‘’animal prints’’ hasta tortas del Sapo Pepe o detalles dulce para un bautismo.

‘’Siempre lo tuve como una cosa para hacer algún día y cuando vi que Bioquímica no era lo mío, dije: me juego por lo que me gusta y listo. Empecé en el 2000 la carrera y en el 2003 me vine con el título a la provincia. Siempre me perfeccioné y me dediqué a entablar una relación con cada cliente para saber que es lo que quiere y ver la forma de hacer algo distinto. ¿Por qué respostera? Toda la vida me gustó más la repostería que la parte salada, es más entretenida’’, comentó Melina. Que sus creaciones tengan un toque artístico casi que viene de herencia, ya que su madre es la reconocida artista plástica sanjuanina Silvina Martínez.

No tiene un local propio y muy lejos está de que esa sea una aspiración, porque asegura que tal vez ocuparse de un negocio le restaría contacto directo con sus clientes cada vez que organiza una entrevista con ellos. ‘’Manejar mis tiempos me da libertad para seguir siendo la cabeza 100% de este proyecto y dedicarle amor a casa cosa que hago’’, contó. Y agregó, ‘’hago pastelería, mesas dulces, trabajo mucho con cumpleaños de niños y casamientos. Hago personalmente la mayoría de las cosas y ese creo que es un valor agregado’’. Melina se queja de que el sanjuanino aún es poco osado para diseños temáticos ‘’jugados’’ y que por lo general debe ‘’negociar’’ con los clientes para darle una impronta desde la repostería al evento.