La práctica de aeromodelismo ha resurgido con mucha fuerza en San Juan, al punto que en menos de un año ya hay tres grupos que lo practican en diferentes predios públicos o privados, concentrando aproximadamente a más de 50 aficionados cada uno que se juntan semanalmente junto a sus familias. Antes de esa fecha, el único sitio conocido era el Centro de Aviación Civil, en el aeroclub de Pocito, que desde hace por lo menos 30 años tiene su escuela gratuita a partir de los 6 años. ‘’Aumentó un 80% la concurrencia en los últimos 4 meses. Empezamos juntándonos 8 personas y ahora somos casi 50’’, explica Jorge Sánchez, uno de los ‘locos’ de esta hobby que representa al club de aficionados Hangar del Oeste. ‘’Totalmente!, cada vez somos más. El renacer en San Juan se debe a la posibilidad de conseguir material para hacer los aviones o comprarlos’’, agrega, en sintonía, Juan Domingo Estancoff (62), considerado un ‘referente’del aeromodelismo en San Juan y representante del grupo que se junta en el aeroclub Pocito. ‘’Los domingos en la mañana va un grupo. Por la tarde, otro más sofisticado, con modelos de altísimo nivel y costo’’, agrega Estancoff. El auge de esta disciplina se ha tornado en un negocio de alto vuelo en la provincia: Aunque la enseñanza es gratis, la regla básica es que los avioncitos no se prestan, por lo que los principiantes deben comenzar a practicar con un avión propio, un avión entrenador, que con el equipo de radio básico y el combustible que alimenta su motor a combustión sale unos $2.800. ‘’Es una avión de ala alta, de 1,60 metros de envergadura (longitud total), con motor de 1,46cc ,a control remoto’’, explicó Jorge Sánchez. Él y Pablo Salvo son los responsables del club en formación Hangar del Oeste. Todos los sábados a primera hora de la tarde se reúnen en un finca privada en Pocito, donde unos 50 chicos -desde los 9 años- y grandes, dan rienda suelta a su pasión. Cada uno puede volar su avión durante 20 minutos, por lo que se organizan por turnos hasta el anochecer. A casi todos los acompañan sus familias, así que es habitual ver una gran cantidad de familias tomando mates mientras decenas de pequeños modelos sobrevuelan sus cabezas.

Jorge y Pablo son los instructores principales, pero ya adiestraron a dos más para poder enseñar gratuitamente al creciente grupo de aficionados. La tarea del instructor es vital, son los que manejan el sistema llamado doble comando para los aviones ‘’entrenadores’’, un básico para aprender el aeromodelismo. ‘’Al principio los instructores despegamos y aterrizamos el avión y el aprendiz lo vuela. En una segunda etapa, más o menos al mes de comenzar con la práctica; se les enseña a hacer todo el proceso solos’’, contó Sánchez. Ambos son aeromodelistas desde chicos, y aunque saben volar todo tipo de modelos, Jorge se especializó en aviones y Pablo en helicópteros, que según dicen ‘es más difícil’’. En el aeromodelismo hay varias categorías, cada una con su complejidad. Se destacan los aeromodelos de vuelo libre, que cuestan desde $600. Planean sin combustible, aprovechando las corrientes ascendentes y descendentes de aire, lo que requiere de mucha destreza, y son monitoreados con un equipo de radio para hacerlos doblar.

También están los motoveleros, aviones planeadores con motor eléctrico o a explosión (mezclan alcoholes y aceites), que cuestan entre $1.800 y $2.000. Los de acrobacia son aviones de 1,40 a 3 metros, para pilotos avanzados, cuyo costo arranca también de los $2.000. En el medio hay toda una variedad que incluye modelos a escala, helicópteros y de vuelo circular. Algunos llegan a costar la friolera de 40 mil dólares, y todos se consiguen en tiendas especializadas.