En mayo pasado, el senador nacional Adolfo Bermejo, presentó un proyecto de ley cuyo objeto fue actualizar la denominación que en la Ley General de Vinos reciben los vinos “espumosos, champaña o champagne” bajo el único nombre de “Vinos Espumantes” y, por otra parte, otorgar un justo tratamiento impositivo, ya que es el único producto de la cadena vitivinícola que ha quedado gravado en la Ley Nº 24674 de Impuestos Internos. La pasada semana en el Senado de la Nación, previo al debate del Presupuesto nacional 2015, se votó sobre tablas este proyecto que busca aliviar al sector vitivinícola del país y con 50 votos afirmativos pasó a la Cámara de Diputados. Desde el año 2005 la aplicación del impuesto interno estaba suspendida mediante Decretos presidenciales que se renovaron en el tiempo, producto del Acta firmada entre el Ejecutivo Nacional y Bodegas de Argentina. Allí se asumieron una serie de compromisos tendientes a incentivar la expansión y las inversiones en el sector vitivinícola nacional, en particular respecto de los vinos espumantes ya que es interés del Gobierno Nacional propender y apoyar las inversiones de dicho sector con el propósito de mejorar su competitividad, la generación de empleo y las economías regionales. Según el senador nacional por Mendoza en declaraciones al portal Sitio Andino, Bermejo, “tal fue la efectividad de lo comprometido por la cadena de valor vitivinícola, que la situación impositiva ha sido prorrogada por los Decretos 235/13 y 266/14; por lo que mantener el gravamen de la Ley 24.674 a los espumantes se haya transformado en innecesario, prescindible y procede su derogación definitiva a través de una ley”. De acuerdo a la auditoría del INV, la venta de vinos espumosos sumó poco más de $ 811 millones en 2011, por lo que deberían haber tributado $ 103 millones. A cambio, el sector invirtió aproximadamente $ 132 millones, superando así los $ 129,32 millones de inversión comprometida. Desde 2005 a 2011 se llevan invertidos $ 711,75 millones, según la auditoría del INV, frente a los $ 496,53 millones que deberían haber desembolsado. Acumulan así un excedente de $ 215,22 millones que pueden utilizar en años próximos. Teniendo en cuenta estos datos, Bermejo señaló que “la exención alentó las inversiones y permitió aumentar no sólo las ventas de espumantes a los mercados internos y externo, sino también la cantidad de empresas que los elaboran y la variedad de productos”.
CIFRAS BURBUJEANTES
En la última década ha crecido la venta de vinos espumantes y se duplicó la cantidad de bodegas dedicadas al segmento pasando de 61 establecimientos en el 2005 a 127 en el 2013. No sólo hay bodegas en Mendoza y San Juan sino Salta y Neuquén, La Rioja, La Pampa y Entre Ríos. Argentina también exporta y lo hace a 80 países pero su fuerte está en Latinoamérica donde Colombia, Perú , México, Brasil y Venezuela gozan de los espumantes. Hoy se venden 43 millones de litros, algo así como 1 litro por habitante para la Argentina. Fuera de Europa, Argentina se ha posicionado fuerte como productor de vino espumante. Hoy la modalidad de consumo también ha cambiado, pasando de ser un producto que se bebía solo en las fiestas, a un vino que se bebe con frecuencia en cuanta reunión social haya en la semana. En los pub y discotecas su crecimiento ha sido formidable, a pesar de la competencia con la cerveza y los frizantes, siendo estos una mezcla de vino con jugo de frutas, agua y gasificado artificialmente, algo que lo diferencia mucho del espumante, donde la burbuja es natural formado por la propia levadura en una segunda fermentación, que puede ser en la misma botella (método champenoise) o en forma industrial en tanques para luego pasarlo a botellas (método charmat).
