Alimentación de alumnos, insumos en general, equipamiento informático y médico, publicidad, asesoramiento técnico, capacitación y sueldos. Con este esquema de gastos, el gobierno respondió qué uso puntual le dará a un préstamo de 50 millones de dólares que el Banco Mundial le hizo a la provincia -es el segundo más importante que toma esta gestión- para mejorar la calidad educativa y sanitaria, dos de las áreas más sensibles del Estado. Se calcula que los desembolsos empezarán en unos tres meses y como se tiene que aplicar en un plazo de dos años, el manejo de los fondos excederá la administración de José Luis Gioja.
Las gestiones con el Banco Mundial comenzaron en 2007 y después del OK del organismo, la semana pasada la Cámara de Diputados le dio al visto bueno al Ejecutivo para que tome el crédito, cuya devolución será en 30 años (Ver pág. 3). Antes, hubo un fuerte debate: la oposición se quejó porque el oficialismo no especificó en detalle en qué se iba a gastar la plata y votó en contra.
Según los datos oficiales, a educación le tocan 19 millones de pesos que, según el cronograma presentado en el Banco Mundial, irán a solventar dos programas: uno es para ampliar la cantidad de escuelas primarias con jornada escolar completa y el otro para bajar el índice de repitencia.
Hoy son tres los colegios con jornada escolar completa y el primer paso es sumar cuatro más -hay que llegar a unas 30-. La ministra Cristina Díaz dijo que van a usar fondos en la compra de alimentos para el desayuno, el almuerzo y la merienda de los chicos; en elementos para armar cocinas y comedores; en material pedagógico y en sueldos de nuevos porteros, cocineros, profesores de materias especiales y en maestros por extensión horaria. Para neutralizar las repitencias, Díaz dijo que el dinero irá a recursos humanos. Es decir, a docentes que brindan apoyo extra a los estudiantes con problemas de aprendizaje.
Para salud son 28 millones de dólares y el objetivo principal es bajar el índice de mortalidad materno-infantil. El secretario Administrativo de Salud Pública, Daniel Nacarato, contó que los recursos irán al pago de personal sanitario que va por villas y centros sanitarios a enseñar a madres, a campañas de publicidad masiva de prevención, vacunación para madres e hijos y confección de las libretas sanitarias. Además, enumeró publicidad masiva y desinfección y descacharrados para evitar el chagas y el dengue; e insumos y medicamentos para el subprograma SIDA.
El otro gran objetivo presentado al Banco Mundial es el de refuerzo de la atención primaria. En esto, informó Nacarato, se compran equipos, PC e insumos para los centros sanitarios de la periferia, con la idea de que contengan las patologías más comunes y no colapsen los grandes hospitales.
En el área administrativa, el funcionario aseguró que instalarán una red sanitaria informatizada que mantendrá conectados a todos los centros de salud y la historia clínica electrónica única. En materia de capacitación, contratarán personal para que le enseñen al personal a manejar esas herramientas y mencionó que pagarán los costos de la carrera de enfermería en la UNSJ.
El remanente de 3 millones de dólares es para asistencia técnica, explicó Leonardo Gioja, el responsable de la Agencia Calidad San Juan, que será la autoridad de aplicación del crédito. Según dijo, entre otras cosas, incluye la contratación de una auditoría externa para verificar la inversión de los fondos y sueldos de equipos técnicos que trabajarán en reformas administrativas de fortalecimiento institucional.
Como los programas ya se vienen ejecutando, el dinero llegará en partes en carácter de reembolso de gastos de hasta seis meses de antigüedad e ingresará a rentas generales, explicó Gioja. Funcionarios locales estimaron que los primeros desembolsos serán en octubre, una vez que se completen trámites en Capital Federal para que Cristina Kirchner firme el decreto para que la Nación sea garante, como se acordó con el organismo de crédito.

