En Pascua-Lama ya están a punto de unirse las dos puntas del túnel binacional de 4 kilómetros de largo y 12 de ancho que perfora la cordillera de ambos países, y que está ubicado a más de cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar. Un selecto grupo constructor canadiense de sólo 15 personas lleva año y medio en los trabajos de la perforación en cuyo interior se extenderá una cinta transportadora que llevará el mineral extraído desde la mina en suelo chileno, hasta la planta procesadora gigante que construye Techint a la salida de la desembocadura del túnel, del lado sanjuanino. En esta parte estarán las zonas de acopio de mineral, de molienda, el chancador de piedras y la planta de procesos Merrill Crowe, que separará el oro, plata y cobre de la roca. En esa planta que se levanta con enormes estructuras de hierro y tiene una altura de más de 30 metros, se procesarán 30 mil toneladas diarias de mineral en los primeros 2 años, y 45 mil en los 19 años restantes que se calcula durará la mina. Justamente para hacer esos trabajos de metalurgia e infraestructura ‘bajo techo’, la constructora trajo del exterior un domo blanco enorme, que funciona como galpón gigante. En la actualidad, trabajan en la cordillera nada menos que 5.000 personas, 4.400 de las cuales duermen en el campamento gigante (el resto, en la mina Veladero, que es vecina) de última tecnología que se levanta en la zona: hay 31 pabellones de 3 pisos (en Veladero son sólo planta baja), con 24 habitaciones para dos personas cada uno y paredes de 25 cm de ancho capaces de soportar un máximo de 40 grados bajo cero. Simultáneamente se construye el dique de colas, que ocupará 470 hectáreas de las 610 que tiene el terreno de construcción.