El gobierno provincial ha diseñado un ambicioso plan para utilizar y recolectar el agua de lluvia que cae en zonas desérticas y que hasta ahora sólo le da vida al pasto. Se trata de la construcción de "aguadas" o reservorios simples y relativamente económicos -cuestan menos que un estanque-, donde acumularán el agua que luego servirá para la subsistencia del ganado en épocas de sequía, según confirmaron desde la Dirección de Desarrollo Agrícola. La temporada pasada la mortandad de animales fue muy alta debida a la crisis hídrica (ver página 25).

La última vez que el Estado local encaró estas obras fue en la sequía histórica que duró de 1968 a 1972 y que causó gravísimas pérdidas en la producción y en la ganadería.

Las obras se ubicarán en las zonas más críticas de la provincia -25 de Mayo, Caucete y Valle Fértil-, aunque se sumarán también Iglesia y Jáchal. No saben aún cuántas harán -lo definirán con los puesteros y en base a estudios técnicos- pero la decisión política está tomada, y en cuanto al valor, calculan que habrá que invertir entre $8.000 y $10.000 por aguada, coordinando el aporte entre la Nación, la Provincia y la mano de obra de los municipios. El dato económico resulta clave, teniendo en cuenta que hacer una perforación para sacar agua subterránea rondaría los $200 mil.

Además, el "Programa uso eficiente de los recursos hÍdricos" contempla medidas "caseras" para que en los puestos alejados puedan aprovechar el agua que cae en el techo, derivarla por canaletas perimetrales que deriven en un conducto que acumule el agua abajo.

Ya hubo consultas sobre la aplicación de tecnologías con la Universidad Ben Gurion, de Israel, que se especializa en la optimización del agua, y en una universidad californiana. También hay aportes de la Universidad Nacional de San Juan.

"Tenemos en la provincia de San Juan agua proveniente del Océano Atlántico y del Océano Pacífico. La del Pacífico, la aprovechamos toda, porque es la que viene por nieve, el río San Juan, etc. Y la del Atlántico, es el agua que llueve y que le da vida al desierto. Nos hemos especializado en una producción de inundación, donde regamos a "piacere" y nos vivimos quejando que no alcanza el riego a manto. La idea es aprovechar el agua que viene de arriba, la de la lluvia, que es una buena alternativa para zonas como éstas que necesitan optimizar al máximo el recurso hídrico", explicó Renzo Caputo, director de Desarrollo Agrícola de la provincia.

Las aguadas son sólo la punta del iceberg y las primeras del plan hídrico en hacerse. La materialización de este tipo de obras es sencilla, porque el gobierno, seguramente con la ayuda de los municipios que cuenta con maquinas flamantes, se encargarían de hacer el socavón en el suelo, teniendo en cuenta la pendiente del terreno porque debe escurrir de forma natural, donde usualmente miden 15 metros de largo, por 10 de ancho y con una profundidad de 1,5 metros, precisó Caputo. Para impermeabilizarla y que el agua dure estancada y sirva de bebedero para los animales, se utiliza nylon, sales impermeabilizantes especiales -no cambian la composición química del agua- o un novedoso gel que con la humedad sella la arcilla. "’A veces nos ponemos minuciosos con utilizar al máximo toda el agua cuando hay periodos de sequía. Esta vez dijimos de ponernos firmes a trabajar en buscar los conocimientos y las herramientas necesarias para poder optimizar el agua, por eso también buscamos el apoyo del INTA, que ya viene trabajando en este sentido y tiene una muy buena experiencia”, dijo Caputo.

El "agua de ruta"

Es habitual observar al costado de las rutas, agua acumulada que forman pequeñas lagunas donde los animales, en buena parte de los casos, se amontonan a beber. Este aspecto también es parte del proyecto provincial y necesitarían de la ayuda de Vialidad para concretarlo y principalmente, materializarlo. En la práctica, se trata de aprovechar esa agua que se junta y derivarla a través de canaletas a una aguada que esté justo a la orilla de la ruta y así evitar que se filtre naturalmente y se pierda. "Esto es mucho más complejo, porque deberíamos trabajar con el organismo que se encarga de la administración de las rutas, más los propietarios de las tierras y ver en que lugares es conveniente ubicarlas. Estoy convencido que no pasa por una cuestión presupuestaria, sino de trabajar entre todos y distribuir los aportes para concretarlo", comentó Caputo.