Ocho de cada diez hectáreas en San Juan con tomate para industria cuentan con riego por goteo, pero sólo el 35% se levanta mecánicamente. Es la hortaliza que en la actualidad cuenta con mayor superficie cultivada en la provincia, en orden a las 1.200 hectáreas (en el país hay unas 6.000), pero está a años luz de los popes mundiales teniendo, por ejemplo, como referencia que California, en Estados Unidos, dispone de 150.000 ha. Así y todo, es la provincia que mejor ha desarrollado este cultivo en el país (ver radiografía), sacando diferencia en rindes y calidad. Ayer comenzó en la provincia el ‘I Encuentro Argentino del Tomate’ y DIARIO DE CUYO consultó a especialistas nacionales las debilidades y fortalezas de este nicho económico en San Juan: todos coincidieron en que lo mejor que tiene es la optimización del riego y las variedades que han llevado a rendimientos altos y que lo que más se debe trabajar es en la falta de acceso a maquinaria que permita cosechar a menor costo, y la poca cantidad de hectareaje.
Además, un reconocido experto, el ingeniero Agrónomo Cosme Argerich, fue más allá y dijo que para crecer la frontera cultivable del tomate debería extenderse hacia el Este, y sugirió que sea en el departamento 9 de Julio. ‘’Pocito -principal cuna tomatera- tiene tierras desperdigadas y un gran avance urbano, que complica la expansión allí, y por eso hay que pensar en desarrollar otras zonas’’, aseguró. San Juan tiene chances concretas de multiplicar su hectareaje en el mediano plazo -hablan de 3 ó 4 años- ya que una empresa mendocina y la gigante RPB-Baggio buscan tomates peritas cultivados en estas tierras, y sendas inversiones podrían llevar la superficie cultivada a 3.000 ha. No es casualidad que las empresas piensen en San Juan, ya que por ejemplo los productores locales han sacado ventaja en rindes comparado con otras provincias: mientras aquí el rendimiento por hectárea rondó los últimos años los 80 a 90 mil kilos, en Mendoza, que es otro jugador de peso en el negocio, no superó los 60 mil kilos. ‘’Falta meterle tecnología a la cosecha para ser competitivos. Tenemos buenos rindes, podríamos mejorarlos, utilizamos bien el agua pero necesitamos avanzar en la cosecha mecánica, porque bien organizado el tema podemos amortizar el gasto en dos años; entiendo que hay que apuntar a asociarse. También porque cada vez se hace más difícil conseguir gente para este trabajo’’, comentó Ernesto ‘Tito’ Vives, productor del Programa Tomate 2000, gerenciado por el INTA. Otro hombre de campo, Juan José Millán, con asiento en Pocito, agregó que ‘’para crecer necesitamos ser competitivos. Hasta ahora la mayoría creció, puso riego por goteo y se desarrolló utilizando los ahorros de la abuela, porque para ser verdaderamente rentables necesitamos apostar a mecanizar la cosecha y, por supuesto, que la situación económica se estabilice’’.
