El conflicto de casi una veintena de trabajadores cuyos puestos están en riesgo por el próximo cierre de la histórica tienda La Rueca en Capital sigue sin soluciones debido a que la empresa continúa dilatando decisiones. Ayer en la mañana se produjo una segunda audiencia en la sede de la Subsecretaria de Trabajo, con parte de los empleados, miembros del Sindicato Empleados de Comercio (SEC) y el representante legal de los dueños de al tienda, en la que se esperaba una respuesta por parte de la patronal acerca del pago de indemnizaciones o, por el contrario; de la posibilidad de que el negocio continúe abierto en otro local donde el alquiler sea mas económico.

Para esto último las autoridades de Trabajo le habían ofrecido a los directivos en la primera audiencia los beneficios del Repro, un programa para empresas en procedimientos de crisis por el cual la Nación ayuda a salir a flote a la firma, pagando $6.000 por empleado durante 3 meses, con renovaciones que pueden ilegal al año. Claro que para ser beneficiario del programa la empresa debe presentar balances en regla y además esperar un plazo de 30 a 45 días.

Sin embargo ayer no se presentaron los dueños, sino otro abogado diferente al de la primera audiencia, Carlos Infante; y ante la imposibilidad de tomar decisiones se pasó a otro cuarto intermedio para el lunes próximo.

Ante esta situación los representantes gremiales del SEC resolvieron realizar en la mañana de hoy un escrache frente a la tienda, que se encuentra liquidando todo su stock a mitad de precio, a la vez que denunciaron irregularidades porque señalan que hay 21 empleados inscriptos en la AFIP cuando en realidad en el negocio son 18.

El martes pasado se conoció que el tradicional negocio cerraba sus puertas a fin de mes por la complicada situación económica de sus dueños, y la no renovación del contrato de alquiler del local que ocupa el negocio en la peatonal sanjuanina. En ese momento los empleados denunciaron que los empresarios les dejaron a cargo el local para que vendieran la mercadería y con eso se cobraran las indemnizaciones, una situación totalmente irregular que llevó a la intervención de la Subsecretaria de Trabajo.

Desde entonces son incesantes las largas colas de público en las puertas del clásico local, que pugna por comprar prendas para toda la familia y lanas de calidad con el 50% de descuento, frente a los desconcertados y angustiados trabajadores que ven que llega el fin de sus trabajos.