Con lo cosechado hasta ahora en las dos provincias -cuando ya está próxima a terminar la cosecha- los analistas suponen que se va a llegar a las 80.000 o 90.000 toneladas de mosto, muy lejos de otros años auspiciosos. Lo elaborado no es catastrófico, sobre todo en un año complejo, pero es la mitad o menos de la demanda internacional que potencialmente podríamos haber satisfecho. Otro dato es que hacia el final de la cosecha, algunos empresarios -con posibilidad financiera para hacerlo- han decidido elaborar mosto. Estiman que calculando la multa -por no derivar el 20% acordado de las uvas a mosto-, que el precio del blanco escurrido no se va a mantener en el tiempo (advierten que sólo se está valorizando por ser insumo para la elaboración de tintos), la inmediatez en la comercialización del jugo de uva que rápidamente sirve como soporte financiero, es conveniente volcarse a esta altura de la cosecha a la elaboración del concentrado. En cuanto a las existencias al 1 de junio de 2011, vienen acotadísimas, aseguran. Todos los simuladores de stocks observan que habría en promedio unos 4 meses de existencia de vino a esa fecha, conformado por entre 8 y 9 meses de blancos y casi 0,3 meses de tintos. En las últimas operaciones del mercado de traslado, los precios se aflojaron un poco luego de varias semanas presionados. Así, en la semana se realizaron operaciones donde el litro de tinto básico, oscilaba entre los $2,20 y $2,30 promedio de contado ($2,50 en el caso que fueran financiados). Los blancos operaron en promedio a $1,20 de contado y $1,40 financiado. Para el mosto sulfitado los precios rondaba el $1,15.
El pronóstico
Hay mucha preocupación en algunos sectores de la industria por las discrepancias que están presentando los pronósticos de cosecha del INV de los últimos dos años. Por errores o por excesiva prevención terminan generando una expectativa en los precios de la uva y el vino muy alto, sostienen. Para Guillermo García, titular del organismo, "los pronósticos trabajan sobre una estimación, y ésta cosecha, hicimos una estimación sobre el impacto del calor en la vendimia nueva, que sin dudas es el fenómeno a contra restar", explicó el funcionario. Advirtió además que "si siguen las especulaciones sobre el pronóstico, nos vamos a ver en la obligación de limitarnos a decir solamente la cifra con el número total país, y se acabaron estas acusaciones cruzadas y estos análisis que no le hacen bien a la industria". De todas maneras, los observadores coinciden en que lo sucedido en San Juan, funciona como caso testigo. Con el ajuste del último pronóstico de marzo donde los datos auguraban una caída del 10% respecto a la vendimia anterior, el error fue de casi 100 millones de kilos, una cifra importante en un año de cosecha "pobre" y a la hora de tomar decisiones.

