Desde esta mañana muy temprano, los representantes de toda la vitivinicultura nacional nucleados en la mesa de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), están chequeando los resultados de estos primeros 5 años del Plan Estratégico Vitivinícola, con miras a actualizarlo con la dinámica mundial y nacional. La idea es hacer una mirada profunda de los objetivos trazados en el nacimiento de la integración y corregir y ajustar el rumbo del PEVI, que por entonces se autodiseñó 2002-2020. El encuentro -que se hará en dos jornadas- es en un hotel del Valle de Uco, en Tupungato, a unos 80 kilómetros de la capital.
Mientras tanto, desde pasado mañana y hasta el viernes, se reúne en el Hyatt Hotel de Mendoza, la dirigencia del Grupo Mundial de Comercio del Vino (GMCV), compuesto por los países del Nuevo Mundo del Vino, como Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Canadá, Chile y Estados Unidos. Plantearán aspectos claves de la vitivinicultura mundial, en un escenario en el que este grupo (que domina entre el 35 o 40 % del mercado internacional), compite con los viejos protagonistas de la vitivinicultura europea (Francia, Portugal, España, Italia, entre otros). El GMCV reúne en la provincia a representantes de la industria y de los gobiernos para facilitar el comercio internacional de vinos. A todo esto, en la agenda del vino y de la futura cosecha, asoma un péndulo de alto riesgo: la emergencia hídrica que sufrirá el Oeste vitivinícola (sobre todo San Juan y Mendoza, donde mora el 90 % de la vitivinicultura) cuyos ríos proveedores, se estimó, bajarán de la montaña con un 35 y 40 % menos de caudal promedio este verano. De hecho, los gobiernos y entidades de la producción ya han lanzado programas de restricción.
El encuentro anual
Si bien los dirigentes de la Coviar intentan por todos los medios no mezclar lo coyuntural de la industria con los grandes lineamientos del Plan Estratégico, lo cierto es que en estos últimos años la coyuntura les ha marcado la cancha. Dos cosechas magras -2009/2010-, caída fuerte de los mercados de graneles y del mosto, escasa oferta de vinos de color en un mercado atomizado, un incremento abrupto en los precios de la materia prima durante los primeros 4 meses del 2010, la abundancia de vinos blancos, de blancas y escurridos de calidad disímil, no siempre acordes a la demanda de los mercados, y ahora, la escasez del recurso hídrico, son temas para el debate que no podrán estar ausentes en las decisiones de la Corporación. Esto sin perjuicio de los ajustes en el timón para los próximos 10 años, acorde con la evolución mundial y nacional. Otro de los puntos clave en esta 4ta. reunión anual, será la "calidad". "Hay mercado para el vino, pero el consumidor está pidiendo calidad y precio", advertían los expertos del marketing cuando semanas atrás chequearon el escenario global donde deberá moverse la industria vitivinícola regional. Por eso estiman algunos actores que "esta tendencia hacia la calidad, no sólo la va a marcar el INV con su normativa, sino la realidad de los mercados, en definitiva, el consumidor".
"Tenemos que repensar a la vitivinicultura como una actividad mucho más integrada desde el punto de vista del negocio", dijo Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.
