Detrás de la vitivinicultura y el boom olivícola de los últimos 15 años, las chacras siempre ocuparon en San Juan un lugar de relevancia. El ajo, la cebolla y el tomate, con sus años buenos y malos, fueron motores de desarrollo en zonas como Rawson y Pocito, principalmente. Pero los tiempos cambiaron: tomando como parámetro los últimos 5 años, la superficie cultivada con hortalizas se redujo en la provincia un 19,5%. Las razones se cimientan en problemas de rentabilidad de varias de las hortalizas, el potencial inmobiliario que tomaron algunas zonas (ver página 3), pero principalmente la falta de agua, que se convirtió en un factor determinante en los últimas 3 campañas.
La punta de lanza en esta caída en la superficie implantada de cultivos tradicionales de la chacra la marca -por lejos- el ajo. El dato frío señala que de tener en 2007 un total de 2.842 hectáreas, hoy se ubica en 1.400. Aquí el ‘’efecto agua’’ es clave: ‘’Se siembra lo que se pueda regar, no más’’, admiten desde la Cámara de Ajeros de San Juan. ‘’Quien no tiene agua y no tiene el auxilio de los pozos, plantó menos. Cuando hay poca agua uno no sólo tiene que pensar en regar toda la chacra, sino también en regar bien, porque después el tamaño del ajo no está a la altura de uno de exportación. Yo sembré mucho menos‘’, explicó en el arranque de la temporada el productor Juan Manrique. Además, en esta última campaña la presencia del ajo chino en mercados propios del ajo local causó estragos en el precio.
Para el caso de la cebolla, muy emparentado con el ajo, el escenario resulta menos dramático si se lo compara con 5 años atrás -de 2.510 ha se redujo a 2.450-, pero preocupante si se lo emparenta con una foto de casi 12 años atrás cuando rondaban las 4.000 hectáreas. ‘’Para estos dos cultivos el tema del agua es fundamental, sin descuidar que los costos de producción se han ido en algunos casos a las nubes. Estimo que de regularizarse el régimen de nieve alentaría nuevamente la siembra de ajo, fundamentalmente’’, sentenció Luis Kulichevsky, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Otra es la historia para el tomate. En este rubro el agua es tan vital, que los tomateros debieron hacerse de las herramientas necesarias para sostener el riego, principalmente recurriendo a pozos y riego presurizado, de lo contrario debieron inclinarse por otros cultivos, vender las tierras o dejarlas incultas. ‘’El que no se pone a la altura de los tiempos pierde competitividad. Hubo muchos que invirtieron y otros que se quedaron con su chacra para vender y sacar unos pocos pesos en la feria’’, criticó Rodolfo Sánchez, desde su finca en Pocito.
En tanto que ‘’la otra chacra’’, aquella donde por ejemplo se plantan las verduras de hoja -acelga o lechuga- también tuvo problemas con el agua; y apenas un puñado de empresarios que hicieron del zapallito o el espárrago un buen negocio, los demás tuvieron inconvenientes para mantener la superficie sembrada. ‘’Tenía 5 hectáreas con lechuga y me quedé con 3. El año pasado una parte la regaba a medias y así no se puede’’, se quejó el chacarero Ernesto Robles.

