En los restaurantes sanjuaninos fueron más los que pusieron reparos que los que le dieron la bienvenida al anuncio de la llegada del vino turista: En seis de 12 locales gastronómicos consultados no cayó bien la obligatoriedad de incorporar este vino económico a sus cartas, en tanto que otros cinco lo aceptan, y otro optó por no opinar.

Los locales más coquetos en general son los que tuvieron más ‘peros’. Cuestionaron la rentabilidad que les dejará el nuevo producto, que debe comercializarse a un precio bajo, entre $18 y $25; y también que las fuertes inversiones en calidad en el mobiliario y local no condice con vinos que no sean de alta gama, además de que les molestó la ‘imposición’ en un negocio privado, según reveló un sondeo realizado por DIARIO de CUYO.

Desde el INV dicen que el vino turista se implementará en 30 a 60 días, que será obligatorio en los restaurantes del país y que mandarán inspectores a controlar que todos los bares y restaurantes los incorporen (ver recuadro). ‘Desde ya, que impongan algo no está bien, pero habrá que ver si ese vino nos deja ganancia o es sólo para que los bodegueros ganen. Hice una inversión muy grande para vender productos de calidad premiun, no sé si va tener salida un vino turista’, se quejó Andrés Nesman, de La Horqueta. Comentarios parecidos, en disonancia ya sea con la ganancia al restaurante, o la llegada de un intruso de ‘medio pelo’ a un local de alta gama se escucharon de Patricia Gallardo (Faustina), Guillermo Almiron (Thonet), Pepe Cano (Solar del Syrah), ‘Cocucha’ Videla (Eloy) y Andrea Coria (La Coqueta). En Renato (Hugo Di Bernardo) no opinaron. En cambio otros cinco empresarios le abrieron los brazos al vino barato: es el caso de José Martín (Tía María), Pelufo (Rancho de Pelufo), Palito González (Hostal de Palito), Andrés (Posta de Campo) y Gladys Ponte (Rocío Restó Bar). Eso sí, tanto ‘Palito’ González, de larga trayectoria gastronómica; como Gladys Ponte recordaron viejos años en que existió el vino turista y destacaron que en su vuelta debe ser de muy buena calidad. ‘Habían vinos turista buenos y después decaía la calidad. Hoy la gente tiene un paladar especial’, dijo el primero. ‘Estimo se tomarán los recaudos necesarios para que el producto sea óptimo en precio-calidad. Más allá de esto, quien decide consumirlo o no, es el comensal’, agregó Ponte.