La próxima temporada hídrica tampoco será para ‘tirar manteca al techo’ en cuanto a disponibilidad de agua en San Juan. Al menos eso es lo que indican las estimaciones preliminares de un par de expertos consultados, quienes aún no encuentran indicios para pronosticar un buen caudal. Los meteorólogos coinciden en que ‘La Niña’, que trajo la sequía a la provincia en las últimas 5 temporadas, desapareció y ahora irrumpe el fenómeno El Niño que produce años ‘nevadores’, pero acordaron también que su presencia aún está débil en el Océano Pacífico, y que podría llegar a manifestarse con mayores precipitaciones recién sobre fines de este invierno, en julio o agosto. Por eso es que al observar el impacto de este fenómeno climático en San Juan no hay que esperanzarse, al menos por el momento, con mucha nieve este invierno y su equivalencia de agua en los ríos sanjuaninos en la próxima temporada estival. ‘’Las nevadas esperadas servirán para paliar una condición de sequía, pero bajo ningún aspecto para revertirla’’, estimó el chileno Héctor Concha, meteorólogo de la minera Barrick. ‘‘Apenas hay una lucecita de esperanza’’, dijo el experto local Germán Poblete, desde la UNSJ. El experto chileno además pronosticó que la nieve que caerá tendrá mayor contenido de agua por lo que tenderá ‘a fundirse muy rápidamente. O sea, no es una nieve que vaya a permanecer por mucho tiempo’’, dijo; y agregó que de concretarse la estimación de precipitaciones ‘’no sería una cantidad importante que permita recuperar las napas subterráneas’’.

El dato es poco alentador en la provincia de San Juan que va por su quinta temporada seca, con poca agua en sus ríos, principalmente el San Juan que nace en el valle cordillerano de Calingasta y que alimenta directamente a los principales diques locales, Caracoles y Ullum, desde donde se distribuye el agua para regar los cultivos y para el consumo de la población. La única nevada que se ha producido hasta ahora en la cordillera fue el pasado 1 de mayo y precipitó principalmente en Mendoza y poco en San Juan, con no más de 5 centímetros de acumulación (ver infografía). El año pasado para esta época ya se habían producido dos nevadas importantes tal como muestran las imágenes.

Para Germán Poblete, por primera vez en varios años existe la probabilidad de que ocurra un Niño en la temporada nival, ‘’lo que despierta una esperanza’’, aunque agregó que ‘’lamentablemente se está presentando en la segunda mitad del invierno. Hubiera sido maravilloso que hubiera aparecido en mayo o junio, para decir con contundencia que el periodo seco se está acabando. De todas maneras hay una lucecita que puede hacer que se revierta un poco el proceso seco que venimos viviendo’’. Agregó que eso dependerá no sólo de que se establezca El Niño, sino también de que se debilite la intensidad del anticiclón del Pacífico Sur que forma una pared que impide el paso de los factores precipitantes. Por su lado, Héctor Concha informó que hay modelos meteorológicos que indican un aumento de la temperatura del Océano Pacífico hacia julio y agosto que pueden hacer aparecer el fenómeno El Niño. ‘’Por el momento estamos en una condición neutral, pero proyectando un aumento de la temperatura, que podría traducirse en una condición de un Niño débil, entre el mes de julio y agosto. Con las características que tenemos hasta ahora, esas precipitaciones serían de un rango normal, para paliar la sequía, no para revertirla’’, aseguró.