El pronóstico hídrico que informó el Departamento de Hidráulica es peor de lo que se pensaba en la previa. Nevó tan poco este invierno en la cordillera sanjuanina que el derrame previsto para el periodo octubre 2021-septiembre 2022 será de apenas 450 Hm3.

Teniendo en cuenta que San Juan necesita de 1.200 Hm3 para cubrir la demanda (riego, consumo humano, industria, etc), no sólo se deberá echar mano a la poca agua que tienen los diques sino que habrá que cuidar cada litro que se erogue para no pasar zozobras. También se han puesto en marcha pozos de agua, pero menos de lo que pretendían los regantes y que entienden sirven para hacer frente al problema.

Es tan delicado el escenario, que el derrame previsto es el peor desde que se tenga registros en la provincia, que es desde 1909. Nunca antes el río San Juan traerá tan poca agua por esta próxima temporada.

El Gobierno encaró desde hace meses un programa de cortas de agua con la idea de ir regulando el recurso adelantándose a lo que se venía, una campaña “pobre”, aunque nadie se imaginó que sería con estos números. 

En la campaña pasada, buena parte del agua que no trajo el río se sacó de las presas y allí la estrategia fue “secar” el dique Los Caracoles, una de los tres que están sobre el río San Juan. Así las cosas, esta vez no quedará otra que sacar el agua que falta de Quebrada de Ullum y Punta Negra. Ambos están con una cota baja pero tienen margen para descender aunque seguramente se verán afectadas otras actividades, como la navegación, la pesca y el turismo.

El informe con el pronóstico hídrico fue esta mañana primero puesto en consideración de las Juntas de Riego y luego se difundió al resto de los sanjuaninos. Los regantes, que mostraron su malestar por el escenario, saben que pueden patalear pero que en el fondo el problema es tangible y cruel: falta agua.