“Necesitaba comprarme zapatos y no encontré algo que me gustara. Fue cuando se nos ocurrió comprar un par de hormas para hacernos nuestro propio calzado’’. Así fueron los inicios del negocio que emprendieron Pamela Ponce y Martín Quiroga (ambos de 26 años), pareja en la vida y en el taller de calzado que iniciaron hace un año en su propio hogar.

Hoy Hormiga Ermitaña se ha convertido en una marca de diseño de calzados de hombre y de mujer que se producen en San Juan en ediciones limitadas y artesanalmente. Los zapatos se consiguen en el local de diseño Dos Gatos Locos otros amigos diseñadores- y la semana pasada la firma concretó el primer envío a Buenos Aires, a una tienda de diseño de la gran capital. Aunque allá ya hay alguien que luce un par de la marca sanjuanina: nada menos que la ministra de Industria de la Nación, Debora Giorgi, a quien Pamela le regaló un par de chatitas rojas cuando recibió su cheque del préstamo Capital Semilla de la Sepyme.

Con muy buena onda, Giorgi se sacó sus botas y se puso las chatitas ante los flashes, gesto que se convirtió en la mejor propaganda para la pareja. “Recibí muchos pedidos después que salió la foto en el diario’’, admitió luego Pamela. Con el crédito, de honor, a tasa cero que otorga la Nación a emprendedores que se inician en su negocio, compraron máquinas, hormas y cueros.

PERSEVERANCIA

Ella es diseñadora gráfica y él, artista plástico. Dicen que el nombre de la marca es la definición que los pinta por entero: “trabajamos como hormigas, somos muy perseverantes y obstinados. Y lo de ermitaños, bueno, ese es un adjetivo que tenemos en común!’’, explicó Pamela. “Tener un emprendimiento es tener perseverancia’’ agrega ella, y eso es precisamente lo que aplicaron con los zapatos, porque ninguno de los dos sabía cómo se hacían.

El dúo empezó haciendo bolsos de cuero ecológico y cuando decidieron que se iban a fabricar su propio calzado compraron un par de hormas, en mayo del año pasado. “Desarmamos unos viejos para ver cómo se hacían. Además teníamos un amigo que trabajaba en Batistella (la tienda de calzados del centro) y nos orientó respecto a los materiales. Pero hicimos varios, para probarlos nosotros, antes de sacarlos a la venta’’, explicaron.

RED SOCIAL

Las tareas están repartidas, Pamela se dedica al cocido a máquina y Martín hace el ‘aparado’ que es el armado del calzado en la horma. Trabajan mayormente con cuero vacuno y algunas veces, ecológico. Eso sí, las suelas usadas son únicamente de cuero ‘’porque son más durables, resistentes, aislantes del frío y del calor, y además livianas’’, explica la joven.

Hacen zapatos de hombre del tipo acordonado, y chatitas para la mujer. No se animan aún a hacer zapatos con tacos. “Usamos mayormente el color rojo y el negro, aunque también hemos hecho pares en color tiza, marrón, verde o fucsia’’, cuentan. Tienen una línea completa que va de los números 35 al 45, aunque los que mas salen de mujer son el 37 y 38 y del 41 al 43 para hombres.

Su forma de comercialización es por Facebook, y por el boca en boca, solamente, ya que eligieron no ir a las ferias de diseño que se hacen en la provincia. “En los principios nos resultó difícil, pero ahora nos está yendo muy bien. Empezamos a trabajar en casa a escala chica y este año lo hemos cuadruplicado’’, explica Pamela, porque pasaron a hacer varios zapatos en hormas simultáneas cuando antes hacían de a uno.

“Nuestro sueño es en uno o dos años poder dedicarnos a full en esta marca’’, agrega la joven que por ahora trabaja medio día en una oficina pública mientras su pareja termina la facultad.