Los reiterados episodios de falta de combustible, las largas colas en las estaciones de servicio para llenar el tanque o los aumentos casi semanales de los valores en el surtidor son en los últimos tiempos clásicas postales sanjuaninas, que -con matices- se repiten en otras provincias, pero que como denominador común tienen el malestar de los automovilistas. El complejo ‘fenómeno’, que incluye fuertes tironeos políticos y especulación de las petroleras, podría explicarse en virtud de cómo desde un año a esta parte, la brecha de precios entre los combustibles de las distintas firmas se multiplicó: en naftas, la súper es el caso testigo, de acuerdo a que en la actualidad varía su valor -dependiendo la compañía- hasta en un 37,2%, cuando 12 meses atrás ese salto llegaba como máximo a 6,3%. En el caso del gasoil la situación es más grave, porque mientras en marzo del 2011 entre un litro cargado en Repsol YPF y uno de otra compañía había una diferencia tope del 15,7%, ahora llega a alcanzar el 41,6%.
Es decir que claramente la demanda se polarizó más que nunca y fue a consecuencia de esta brecha cada vez más grande, evidenciada por los consecutivos quiebres de stock que hay en las estaciones de servicio de bandera Repsol YPF, según se desprende de un relevamiento realizado por DIARIO DE CUYO.
El gasto diario
La realidad cotidiana marca que en la provincia de San Juan por cada 100 pesos que se gasta para cargar nafta, se viven realidades muy distintas: si el automovilista va a una estación de Repsol YPF, el playero le pondrá en el tanque con ese dinero 19,6 litros; mientras que si lo hace en una OIL M&S (ex Petrobras), apenas cargará 14,3 litros. En una terminal Esso, 15,6 litros y en una Shell, 14,7 litros. Para el caso de que con 100 pesos lo que se quiera cargar sea gasoil, en una estación Repsol YPF alcanzará para 22,1 litros. A su vez que en una Esso serán 16,7 litros, en Shell 15,6 litros y en una OIL M&S, 16,6 litros (ver infografía con la evolución de los precios).
Estas diferencias, en algunos casos abismales, un año atrás no eran tales y es por eso que no es caprichoso que ahora -como no ocurría antes- se abarroten las estaciones de la firma de capitales españoles y argentinos.
Un dato clave para entender el escenario es que la compañía Repsol YPF ‘clavó’ sus precios de la nafta súper en abril del año pasado y no los volvió a tocar, pero claro que en la oportunidad se entendió esa decisión como necesaria, debido a que dos meses antes había aumentado un 24% el valor, lo que le valió múltiples críticas.
En cambio, en ninguna de las otras petroleras han frenado la escalada de precios, al punto que lo que a mediados del año pasado la Cámara de Expendedores de Combustibles de San Juan presagiaba que se ubicaría el precio de la súper sobre los 7 pesos, finalmente ocurrió y con precisión meridiana (ver precios).
Se amplía en el interior
Si cargar combustible en el Gran San Juan es cada día más caro, hacerlo en los departamentos periféricos es aún más, teniendo como referencia que todas las estaciones de servicio, sea la petrolera que sea, tienen marcados precios entre un 10 y un 15 más caros que los de la ciudad. Pero el panorama todavía es más complejo para los automovilistas que viajan o residen los departamentos Iglesia, Valle Fértil, Jáchal y Calingasta, que deben lidiar con la falta de combustible -principalmente en el Valle- y con precios -en algunos casos- excesivos, a pesar que el Automóvil Club Argentino (ACA) dispone de puntos de venta en buena parte de esos sitios alejados.

