Según el Laboratorio Sudamericano, el proceso de intensificación de desiertos que afecta a todo el país (y el mundo) provocará pérdida de generación hidroeléctrica y de producción de granos. ‘’En el Comahue estamos perdiendo capacidad de generación de electricidad y de manejo del agua por caudales pobres de la última década. Los ríos Neuquén y Limay (Comahue) han perdido entre 15 y 20% de su caudal total anual’’, dijo Minetti.
Agregó que la falta de agua del continente sudamericano se hace sentir también en una pérdida de agua del río Paraná, ‘’y la generación hidroeléctrica de Itaipu en Brasil o de Yacyretá en Argentina también se va a ver seriamente disminuida’’. El experto sostuvo además que en el mismo sentido, en la zona central continental los índices de sequía han crecido en la década ‘’aunque resulte difícil pensarlo después de las inundaciones de Buenos Aires, pero es así: todas las zonas productivas argentinas de granos han estado cayendo dramáticamente en la última década.
De manera que todo lo que se hizo en épocas más lluviosas, entre las décadas del 70 y el año 2000, ese avance de la agricultura sobra la región semiárida va a tener que reconvertirse en actividad ganadera o en alguna otra actividad, pero ya no va a poder sostenerse con una agricultura creciente como estuvo ocurriendo en la época de la llamada ‘sojización de la Argentina’’, aseveró. Como datos aportó que la producción de granos se redujo un 30%, al pasar de 90 millones de toneladas de granos antes del 2008 a las actuales 60 millones de toneladas.

