Debido a que no hubo heladas tardías y en lo que va del año no se han producido grandes lluvias, la producción de tomate industrial o perita en la provincia recuperó su nivel al llegar a un promedio de 130 mil kilos por hectárea. Por esos factores climáticos, en 2014 el promedio rozó los 70 mil kilos. Además, siguen creciendo las plantaciones, ya que se pasó de las 1.300 hectáreas del año pasado a las cerca de 1.700 en la actualidad, según reconocieron en el sector. El rendimiento por hectárea es clave, ya que a mayor cantidad de kilos, mayor es la posibilidad de obtener más rentabilidad. Pero ahí entra a tallar otro factor crucial, que es el precio por kilo, el cual aún no está definido por el sector industrial de la conserva. En ese sentido, los productores ahora anhelan un valor que ronde entre 1 peso y 1,10 pesos para que sea redituable.

Aunque reconoció que siempre es mejor tener mayor cantidad de kilos por hectárea, Sergio Mena, productor de Médano de Oro e integrante de la Cámara de Productores, Empaque y Comercio de San Juan, manifestó que un buen rendimiento ‘requiere mayor inversión. Y no siempre se traduce en un buen beneficio, ya que no se paga el precio que corresponde‘. En ese sentido, un productor pocitano destacó que ‘lo deseable es que esté entre 1 peso y 1,10 pesos para poder seguir llevando adelante la producción, es decir, al menos un 30 por ciento más con respecto a los valores del año pasado (que estuvo en el orden de los 73 y 75 centavos), sino, la inflación se lo come‘.

A diferencia de otros cultivos como el ajo y la cebolla, el tomate ha ido creciendo en superficie implantada. De las 1.100 hectáreas que había en 2012, se pasaron a las 1.700 actuales. Para los productores, esto revela que muchos se han volcado a plantar esa hortaliza. Oscar Vargas, productor de Quinto Cuartel, Pocito, explicó que ‘creo que el tomate de industria es uno de los pocos cultivos que, manejando los costos, uno puede llegar a tener una rentabilidad aceptable‘. Por su parte, Mena expresó que el sector industrial ‘da una mano para el cultivo, entregando adelantos para llevar a cabo las tareas‘.

El año pasado, las heladas tardías, la hola de calor y las intensas lluvias, redujeron el rendimiento a 70 mil kilos por hectárea. Y aunque se había incrementado la siembra, se terminó cosechando menos. En cambio, desde fines de 2014 y en lo que va del año, el clima ha favorecido a la actividad, según coinciden todos en el sector. Además, como cada vez más fincas cuentan con riego por goteo, ese factor también ha venido empujando al nivel de productividad, pese a los años de sequía. Los productores coinciden en que este año es muy bueno con respeto al rendimiento, pero se muestran cautos con respecto al margen de rentabilidad. ‘Cuando esté el valor veremos si es negocio‘, resaltó Vargas. La cosecha del tomate industrial comienza a fines de diciembre y finaliza en abril. Para mediados de marzo, cuando ya está casi terminada la campaña, el sector industrial define el precio. ‘Los industriales saben que nos tenemos que cuidar mutuamente‘, resaltó el productor.