Bueos Aires.- Los productos bancarios fueron también parte del ‘atraso tarifario’ que se vio en muchos de los sectores de la economía durante años de inflación de dos dígitos en los que el Gobierno pretendió evitar aumentos mediante regulaciones. Pero, en poco menos de dos meses, quedarán liberados definitivamente para empezar a moverse en la medida en que lo resuelva el propio sector. A partir del 1 de septiembre, los bancos anunciarán aumentos de entre el 20% y el 25% para los cargos y comisiones que cobran a sus clientes por sus negocios, entre los que principalmente se encuentran los usuarios de tarjetas de crédito.
Será el segundo ajuste que harán este año, después de haber sido autorizados por el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, para realizar aumentos de hasta 20% en los primeros nueve meses. ‘Hay que considerar que durante estos años los bancos ajustamos nuestras comisiones a un ritmo que siempre estuvo en la mitad de la inflación. Y ahora, además, estamos muy restringidos para subir algunos productos que la nueva gestión determinó que fueran gratuitos’, comentaron desde una de las grandes entidades del sistema.
Sucede que, en febrero, el Banco Central obligó a las entidades financieras a otorgar sin costo una caja de ahorro y una tarjeta de débito a cada cliente, y a no cobrar cargos por transferencias por cajero o homebanking hechas por personas físicas. Simultáneamente, les permitió aumentar sólo hasta 20% el resto de las comisiones en la primera parte del año y volver a ajustarlas a partir del 1 de septiembre. Con estas restricciones, los bancos resolvieron compensar buena parte del encarecimiento de costos con ajustes más fuertes en aquellos productos que no están limitados por la regulación. Ahora, el plan de la mayoría de las entidades es volver a aplicar aumentos de entre 20% y 25% en el último cuatrimestre del año, que terminarían por redondear un ajuste de hasta casi 50% a lo largo de todo 2016. Al mismo tiempo, tendrán la obligación de publicar en la web del Banco Central los nuevos cargos y comisiones que empezarán a cobrar a sus clientes. El objetivo oficial había sido, con esto, hacer más transparente el mercado, de manera que se fomente la competencia y los precios puedan acercarse lo más posible a los costos. El esquema permite a los clientes tener información detallada y comparar precios entre entidades. ‘Se cambiaron los sistemas anteriores con un criterio nuevo, no de desregulación total, sino más flexible. Antes se fijaba el aumento para todos los bancos por igual. Ahora es más flexible y se pone más acento en la transparencia’, resumen desde el BCRA. En la época de Vanoli, el mecanismo era igual para todos: en un esfuerzo por frenar la ola de aumentos de comisiones, el ahora exfuncionario había dispuesto que las entidades financieras que quisieran ajustar o imponer nuevos costos de cualquier tipo de servicio, fuera básico o premium, pudieran hacerlo sólo después de recibir su autorización. El esquema funcionó en la práctica como una traba de hecho para las entidades, que debieron esperar por muchos meses la venia oficial. Y en concreto, un mecanismo de reprimir inflación, de manera discrecional, similar al que se vio en muchos servicios públicos.
Fuente: Ámbito Financiero
