"Yo tengo tres hijos", dijo la mujer rubia y de ojos celestes a otra morena que acaba de conocer y la charla se encamina pronto hacia un tema común a todas las mujeres: los hijos. Lo que hace diferente esta escena es que la rubia es la vicepresidenta del Banco Mundial (BM), Pamela Cox, y su interlocutora es Bety García, miembro de una asociación de emprendedores rurales de Cochagual, en Sarmiento.
Con simpatía y soltura, ayer Cox se movió entre los sanjuaninos como pez en el agua y éstos supieron interesarla, informarla y acercarla a una realidad ya conocida por la funcionaria. El día anterior Cox había dicho que el banco apoyará programas en San Juan.
Cox llegó a la provincia invitada por el gobernador José Luis Gioja y el ministro de la Producción, Raúl Benítez, quien dejó un cargo en ese banco para asumir al frente del ministerio local. Y ayer, en un recorrido por distintos proyectos en tres departamentos, la segunda autoridad del BM pudo contactarse con la gente beneficiaria de algunos programas financiados por el banco, que hoy bajan desde Nación. Quedó encantada.
La meta final es establecer un vínculo directo entre el BM y la Provincia y que los proyectos y créditos del banco bajen directamente a San Juan, por eso la importancia de esta visita. Los funcionarios locales aspiran que a mediados de 2010 este crédito para el desarrollo de proyectos de salud y educación, esté operativo (ver aparte).
El BM, con sede en Washington (Estados Unidos), es una fuente de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo de todo el mundo, pero en el país sólo ha bajado líneas a través de la Nación, esta será la primera provincia con una relación directa.
En la primer visita, en Rawson, acompañaron a Cox, Gioja, Benítez, y el ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina. Allí recorrieron el barrio Ansilta, entregado a familias de villas erradicadas, y visitaron en Centro de Desarrollo Infantil, que dirigen las hermanas de la congregación San Vicente de Paul, donde se busca la estimulación de 18 chicos de 3 y 4 años.
Allí Cox se sentó en las pequeñas sillas, habló con los chicos y jugó con sus ladrillitos; algunos se animaron a decirle su nombre, otros la miraban desconfiados.
Mientras tanto, Molina le explicaba a Cox que este programa es el primero que se pone en marcha a modo de prueba piloto en la provincia; y Gioja dijo que se podría abrir el próximo en el barrio Teresa de Calcuta, en Pocito, donde viven 400 familias.
Luego la vice del BM se subió a la combi, acompañada de las ocho personas que llegaron con ella, entre ellos el director regional del Banco Mundial, Pedro Alba; y también se sumó Carla Campos, secretaria de Agricultura de la Nación.
En Cochagual visitaron el salón de techo de cañas de la asociación de emprendedores rurales "La Esperanza", que elaboran dulces y conservas, y son asistidos financieramente por el Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (Proinder), que se solventa con dinero del BM.
Allí las mujeres tomaron la posta y explicaron: "Somos un grupo de familias muy humildes, pero tenemos grandes expectativas de crecer", dijo Doña Porota Ontiveros. Luego Bety García fue contando paso a paso como fueron desarrollando distintos emprendimientos y habló de sus necesidades para seguir en camino, como elementos para elaboración de conservas.
Cox escuchó atentamente, luego elogió el dulce de membrillo que le invitaron y charló con la gente de la comunidad.
La tercer visita fue para la centenaria escuela Prilidiano Pueyrredón de 25 de Mayo, donde se aplica el Programa de Mejoramiento Educativo Rural. Allí la recibió la ministra de Educación, Cristina Díaz, y la directora Beatriz De la Vega. Le habían preparado a Cox una pequeña exposición entre cinco escuelas de la zona con trabajos de alumnos y docentes que ese día realizaban allí una capacitación en plurigrado (o grados agrupados). Cox se mostró mucho más ávida de información y preguntó de todo a las maestras.
El tour terminó en la bodega Casa Montes, donde estaba listo un elegante almuerzo entre vasijas de acero y barriles de roble. La recibieron Francisco Montes y su esposa, María Inés Peñafort, quienes contaron a Cox todo a cerca de la elaboración de vinos.

