Recientemente se realizaron las Jornadas Estratégicas del Vino Argentino para analizar el mercado interno y el consumo masivo, dos territorios para consolidar, más ocasiones de consumo como el gran desafío que tiene el sector. En base a datos provenientes de diversas fuentes integradas en un enfoque estratégico conducido por el analista Guillermo Oliveto, se concluyó que los consumidores habituales de vino adaptan esta bebida a sus necesidades. Es así que se perciben las "mezclas" o "diluciones" como respuesta a diferentes necesidades. Esto se ve en todos los grupos de preferencia y en todos los tipos de vino.

Se analizaron también las motivaciones que dispondrían a los no consumidores a incorporar el vino y claramente los cambios se relacionan con las características organolépticas del producto, con su sabor y con su graduación alcohólica.

Pero si bien el principal distanciador del vino entre no consumidores es su paladar y agrado, se han encontrado otros motivos. Son los siguientes.

Falta de ocasión: dada la cercanía del vino con las comidas, quienes no consumen bebidas alcohólicas, encuentran más dificultades para encontrar un momento de consumo. "Siempre lo consumí moderadamente, lo tengo asociado a un momento como el fin de semana o ir a comer afuera" (Hombre 26-35 años).

Una sofisticación tal que los hace sentir ignorantes: consideran al vino una bebida compleja que exige cierto conocimiento para ser disfrutado. "Es una de las bebidas que más ha tenido cambios, antes se tomaba mucho damajuana, ahora veo que la gente ha cambiado los hábitos, ahora se toman más vinos finos, hay muchas cepas, depende con la comida que se acompañe. El que toma vino es un conocedor" (Mujer +36 años).

Preferencia por bebidas más simples: su preferencia se inclina a refrescar y su paladar les pide un gusto menos intenso y más dulce. Por otra parte, ante la falta de saber, aquello que garantiza la elección de un buen vino es uno de alto precio lo cual termina "encareciendo" a la categoría. "Quizás un vino blanco, suave, dulzón" (Mujer de más de 36 años). "Yo no sé tomarlo al tinto, le pongo agua, le pongo hielo. ¡No lo sé tomar!" (Mujer +36 años). "El fernet no tiene tanta ceremonia" (Hombre 18-25 años).

Formato sólo apto para consumidores frecuentes: la botella intimida, es más producto del que se puede llegar a consumir. Y para no desperdiciar es mejor elegir otra opción. "Yo compro un vino y no lo termino; si me comprara dos cervezas sí las tomo todas" (Mujer 26-35 años).

Por ello no ha de extrañar que grandes productores mundiales comienzan a producir vinos más dulces y con sabores a frutas, destinados a un público más joven. Algunos de los productores de vino más grandes del mundo han decidido que el sabor a fruta esté más presente en el vino.

Vinetur ha informado recientemente en sus publicaciones que productores en California, como Echo Falls, están a punto de lanzar una nueva gama de vinos espumosos con fuertes sabores a frutas. En concreto, Echo Falls planea este lanzamiento tras el éxito de sus vinos "Fruit Fusions wines" con un millón de botellas vendidas en su primer año.

Por otro lado, el gigante productor de vinos Gallo ha lanzado recientemente una nueva gama "Spritz", con sus vinos Pinot Grigio y Garnacha Rosado añadiendo al vinos sabores de frutas y considerado como la alternativa perfecta a Prosecco, el vino de moda en el último año.

Otro ejemplo es "Summertime" elaborado por uno de los productores más grandes de Australia, que lo puso en marcha este año.

Por supuesto, los vinos con sabor a frutas de una forma u otra han existido desde hace mucho tiempo. En España, la sangría (mezcla de vino tinto, con fruta picada y algo de azúcar) es el ejemplo más claro de ello.

Sin embargo, ahora parece que la forma de elaboración de estos productos y la apertura de los consumidores a probar nuevas cosas han abierto una nueva vía comercial que los grandes grupos bodegueros han comenzado a explotar.

Por otro lado el bebedor promedio de vinos con sabor a frutas es mucho más joven que el típico consumidor de vino clásico. Y esto es parte de la razón por la que los productores de vino se están subiendo al carro de la fruta.

Para muchos bebedores más jóvenes, el vino simplemente no es atractivo, es complicado y con un sabor muy seco. Además si añadimos el hecho de que los vinos suelen ser caros para jóvenes, no es de extrañar que sean más propensos a consumir cerveza o la sidra.

Según Nielsen los jóvenes entre 18 y 24 años de edad, no gastan más de 3 euros por litro en una bebida (es decir no están dispuestos a pagar más de 50 céntimos por una copa de vino).

El lanzamiento de sidras y cervezas con sabor a fruta por marcas como Stella Artois y Carling fue el gran éxito entre los jóvenes norteamericanos el año pasado, y las ventas siguen creciendo, debido en gran parte a los consumidores más jóvenes. De acuerdo con estadísticas recientes de la consultora Nielsen, las ventas de sidra han crecido un 15 por ciento en comparación con el año pasado y la de cervezas con sabores a frutas en un 7 por ciento. Con sabores a frutas, estilos más dulces y enfoque relajado parece que el vino ha encontrado un público joven entusiasta y creciente.