Por primera vez en lo que va de este año, los empresarios de colectivos decidieron ir a la carga por una suba del boleto. En la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP) adelantaron que hoy le presentarán una nota al gobierno pidiendo un aumento del 25 por ciento. Sostienen que ese es el número que les hace falta para neutralizar la escalada que tuvieron los sueldos de los choferes, el costo de los repuestos y la baja del subsidio nacional al gasoil. En la Secretaría de Servicios Públicos aseguraron que en estos momentos no está en evaluación ningún ajuste.

Hasta el martes, los empresarios tenían pensado pedir un incremento del 15 por ciento. Sin embargo, ayer, el presidente de ATAP, Carlos Matus, adelantó que reclamarán un 25 por ciento. En la práctica, significa una suba de 37 centavos en el boleto de primera y segunda sección, que hoy está en 1,50 pesos y es el más barato para los pasajeros comunes -el otro boleto es el escolar-.

Según Matus, para determinar cuánto más debería costar el pasaje de colectivos tuvieron en cuenta dos cosas: un estudio de costos que están haciendo para presentar en el gobierno y la inflación acumulada que dice el INDEC que hubo desde septiembre de 2008, cuando por última vez se reajustó la tarifa de los boletos comunes.

En ATAP habían definido a principios de esta semana esperar hasta terminar el estudio de costos, para recién ahí ir a golpear los despachos oficiales. Pero ayer optaron por acelerar la estrategia y directamente hoy, sin el estudio terminado, "vamos a elevar un escrito con el aumento que creemos que debería haber", contó el ejecutivo.

Así, se abre la posibilidad de reajustar el valor del pasaje por sexta vez desde que se concesionó el servicio en 2005. La última vez fue en marzo del año pasado cuando, por primera vez en más de una década y después de muchas dudas, la gestión giojista autorizó que el escolar trepara de 50 a 70 centavos y mantuvo el resto de los pasajes sin cambios.

Como en los reclamos anteriores, en esta oportunidad los empresarios esgrimen como argumento principal la variación que tuvieron en todos los gastos que deben afrontar para poner en la calle las unidades. Dicen que el de mayor impacto que han tenido sobre la rentabilidad es el aumento de sueldos que se aprobó en el mes de abril con retroactividad a enero para los choferes, que llevó el salario inicial de un trabajador a casi 3.500 pesos. A eso le suman aumentos de los precios "de repuestos, rodamientos, lubricantes y las carrocerías".

Por otra parte, Matus contó que desde la Nación hubo una reducción del 10 por ciento en el cupo de gasoil subsidiado que reciben todas las empresas del interior del país. Según dijo, desde la Federación Argentina de Transporte Automotor de Pasajeros del Interior (FATAP) "nos sugirieron ser precavidos con el uso del gasoil porque no sa sabe si el cupo perdido se va a recuperar, teniendo en cuenta que cuando hubo bajas nunca se repusieron".

En la Secretaría de Servicios Públicos, por ahora, no hay señales positivas para los ejecutivos. Consultado acerca de la posibilidad de darle curso al pedido de ATAP, el titular de la repartición, Daniel Campos, se limitó a decir que "no hay en estudio ningún ajuste de la tarifa". Y aseguró que no sabían que el sector empresario está por presentarles un estudio de costos.

ATAP, que nuclea a 11 empresas de transporte urbano, ya hizo este año un intento por conseguir mayores ingresos. Le plantearon al gobierno la necesidad de contar con una compensación económica a cambio de las miles de personas con capacidades especiales y acompañantes que viajan sin pagar el pasaje -está autorizado por ley-. Y aunque en primera instancia el gobierno no lo descartó, finalmente no se autorizó ningún aporte extra para las empresas.