Una nevada “normal”, o “buena” tal como la que se pronostica, en la zona montañosa de Calingasta (donde está la cuenca del río San Juan) aseguraría el doble de aporte de agua para riego del que estuvo disponible en los últimos 6 años en la provincia una vez que se produzca el deshielo estival. Jorge Millón, titular de Hidráulica, explicó que para no ser considerado un año seco, el río debe traer por encima de los 2.000 hm3 al año. “Para lograr una oferta buena de agua, con una nevada normal o buena, el río debería traer al menos 2.500 hm3 anuales. Hasta el año pasado las nevadas han sido muy pobres y el río ha traído volúmenes que rondan los 1.000 hm3”, recordó. Este año, por ejemplo, se estimó que traería 940 hm3 de agua, y fue menor a eso, no alcanzó los 900 hm3. A fines de marzo último, una nevada inusual en la cordillera calingastina despertó las esperanzas. Cayó 30 centímetros de nieve en la cordillera y fue la primera vez en 12 años que se adelantó un mes una nevada. Pero desde entonces no volvió a nevar hasta el momento.
Lo normal, el doble de agua

