EN PLENA TAREA. Las mujeres se abrieron paso en la Unión Industrial de San Juan. Por primera vez, 5 ocupan cargos en la comisión directiva y trabajan para impulsar la incorporación femenina en la actividad.

 

Se reunieron para la foto de DIARIO DE CUYO, pero ni siquiera en ese momento de distensión se despojaron de su pasión. Terminaron hablando de la difícil situación por la que atraviesan algunas empresas locales, de cómo seguir trabajando para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible (los llaman ODS) y de los nuevos desafíos por enfrentar cómo es la incorporación de la diversidad a un mundo laboral tradicionalmente ocupado por los hombres. Se trata de 5 mujeres que, tras un importante desempeño como empresarias, llegaron a ocupar puestos clave en la Unión Industrial de San Juan (UISJ) y con un objetivo en común: hacer crecer la participación femenina en la actividad industrial. Ellas son Adriana Martignoni (vicepresidenta 3ra del directorio y coordinadora del Nodo Cuyo de la Red MIA), Adriana Graziani (presidenta del Departamento Mujer), Micaela Taboada (presidenta del Departamento Joven), Gabriela Carranza (vicepresidenta 4ta del directorio) y Laura Echegaray (protesorera) que, desde sus áreas, trabajan para concretar el objetivo mencionado.

Además, su lugar en la institución es histórico: nunca una comisión directiva de la UISJ había tenido tantas mujeres en su conformación. Su posicionamiento habla a las claras de una tendencia que marca una bisagra en la historia local y que busca mejores resultados.

Desde fines de los ’90, las mujeres comenzaron a abrirse camino en la UISJ de la mano de Adriana Marino, quien fue la primera y única mujer en ocupar su presidencia y en ser la propulsora de la incorporación femenina en esta institución. De ahí en más creció la participación de las mujeres tanto en la Unión como en la actividad industrial. "Estamos viviendo un cambio de paradigma muy importante. Las organizaciones y empresas tienen claro que necesitan del trabajo conjunto de hombres y mujeres para poder lograr niveles óptimos de creatividad e innovación, necesarios para la sostenibilidad y la supervivencia de la empresa. Y las mujeres le aportamos una mirada diferente, más fresca y hasta más humanizada a la actividad", dijo Adriana Martignoni.

"Las organizaciones y empresas tienen claro que necesitan del trabajo conjunto de hombres y mujeres para poder lograr niveles óptimos de creatividad e innovación".
Adriana Martignoni
Vicepresidenta 3ra UISJ

Por su parte, Gabriela Carranza sostuvo que si bien hay una apertura en cuanto a la incorporación femenina en la UISJ, esto también se debe al mérito de las mujeres a nivel profesional para ir escalando posiciones. "Ahora no sólo más mujeres se incorporaron a la institución, sino que ocupan cargos con poder de decisión y porque se lo han ganado por su trayectoria y profesionalismo. En este contexto, no resulta extraño que el directorio de la Unión tenga a dos vicepresidentas", sostuvo Carranza.

 

Con la meta de incrementar el porcentaje de mujeres en la planta empresarial de la industria local, desde el Departamento Joven se pusieron en marcha acciones para incentivar la incorporación de gente, especialmente mujeres, a la actividad. "Yo cuando era muy joven quise poner en marcha un emprendimiento personal y lo choqué. Fracasé. Por eso, ahora desde el lugar que ocupo, busco que las chicas se capaciten desde lo que requiere la demanda así no gastan tiempo ni energía capacitándose para un trabajo imposible de conseguir o un emprendimiento sin futuro", dijo Micaela Taboada.

 

Equipo directivo. Desde la izquierda en la foto hecha especialmente para este suplemento, Laura Echegaray, Adriana Graziani, Gabriela Carranza, Adriana Martignoni y Micaela Taboada.

 

Educación, capacitación, apoyo y acompañamiento son los pilares de la rama femenina de la UISJ para incentivar a las mujeres a que inicien o dirijan una empresa. También la recomendación de que no tengan en cuenta los comentarios negativos respecto a la discriminación laboral de la que pueden ser víctimas. "Ser mujer en esta actividad es sólo un detalle de color. Por mucho tiempo he sido la única mujer frente a mi empresa y jamás me sentí discriminada. Puede haber algunos palos en la rueda, pero si tenés convicción de lo que hacés todo se supera", dijo Laura Echegaray.

Por su parte, Adriana Graziani, al frente del Departamento Mujer, sostuvo que la actividad industrial no es una tarea fácil de sobrellevar, más en estos tiempos de pandemia y de crisis económica. Pero aseguró que estas condiciones no deben ser un obstáculo para que las mujeres intenten poner en marcha su emprendimiento. "Por ejemplo, hay un grupo de chicas trans que quieren iniciar un emprendimiento textil y se acercaron a pedirnos asesoramiento. Y celebramos esta decisión porque para eso estamos en la UISJ, para trabajar por el bien de todos y no para el particular o el de algunos pocos", concluyó la empresaria.